Sin Ibarra como abogado, Cristina irá a juicio oral por Pacto con Irán

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Tercer juicio oral en fila para la expresidente. Fecha y tribunal oral que lo realizará aún sin definir. Exalcalde alegó “operación” en su contra por Cromagnon.

El mismo día en el que el juez Claudio Bonadio selló el previsible envío a juicio oral y público de la expresidente Cristina de Kirchner en la causa por la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán, su abogado Aníbal Ibarra, renunció sorpresivamente a la defensa, aduciendo una "operación" en ciernes. El desenlace de la investigación desde el punto de vista formal- había sido adelantado por el propio juez en diciembre cuando dio por clausurada la etapa de instrucción y habilitó la feria para que las partes opinaran sobre la elevación a juicio. La actual senadora que tiene un pedido de desafuero y detención- no puso objeción luego de que la Cámara Federal buscara emprolijar la acusación quitando del medio la figura de traición a la Patria y dejando solo la de encubrimiento agravado a los iraníes acusados por el atentado a la AMIA. La acompañarán su excanciller Héctor Timerman y una decena de exfuncionarios y dirigentes afines.

Resta establecer el sorteo del tribunal que quedará a cargo del proceso, con posibilidad de comienzo en 2019 y si se prolongarán las prisiones preventivas (hasta ahora confirmadas), dictadas por el magistrado ante la posibilidad de entorpecimiento de una investigación, ahora cerrada. Cristina afronta así su tercer envío a juicio, luego de la elevación de la causa por la venta de dólar a futuro y la más reciente por direccionamiento de obra pública a favor de Lázaro Báez.

El exsecretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; el exsecretario General de presidencia, Oscar Parrilli; el piquetero Luis D´Elía; el exQuebracho, Fernando Esteche, y el supuesto intermediario con los iraníes, Jorge Khalil, todos encarcelados integran el contingente. La exProcuradora del Tesoro, Angelina Abona, el exN°2 de la AFI, Juan Martín Mena, el diputado Andrés "Cuervo" Larroque, y el vicecanciller, Eduardo Zuaín lo completan, lo mismo que el espía inorgánico Allan Bogado. Párrafo aparte, Timerman finalmente emprendió viaje a los Estados Unidos para someterse a un tratamiento experimental contra el cáncer que lo aqueja desde hace más de dos años. Está excarcelado luego de que se diera marcha atrás con su prisión domiciliaria que generó que ese país cancelase su visa y debiera posponer su tratamiento dos meses.

"Dadas las probanzas recolectadas en este sumario, se consideran reunidos los extremos necesarios para que el mismo pase a su ulterior etapa, en relación a los doce imputados indicados al comienzo de la presente resolución, como acertadamente propician el Sr. Fiscal y las querellas", sostuvo la resolución de Bonadio, que no se apartó del planteo original sostenido por Alberto Nisman en su denuncia de enero de 2015. De lado quedó la declaración del exInterpol, Ronald Noble que hasta incluso se ganó un pedido de indagatoria por parte de una querella que lo consideró parte del entramado de encubrimiento por negar que el Gobierno kirchnerista hubiera propiciado la caída de las alertas rojas con la firma del acuerdo.

Minutos después de conocida la decisión del juez, Ibarra justificó por Twitter su alejamiento de la defensa que continuará en manos de Roberto Boico, a una semana de que Cristina reemplazara los servicios de Alejandro Rúa y Graciana Peñafort, quienes habían impulsado una presentación ante la CIDH por considerar vulnerado el proceso en el Poder Judicial argentino. "Motiva mi decisión la información de que han puesto en marcha una operación mediática y política para golpear sobre CFK utilizando la tragedia de Cromañón a esos fines", sostuvo el exjefe de Gobierno quien se victimizó enumerando las consecuencias que le trajo haber sido señalado como el responsable político de la muerte de 194 jóvenes en el boliche incendiado y que adolecía de todo tipo de control municipal cuando la estructura porteña era controlada por Ibarra. Se quejó de no haber podido reinsertarse en la vida pública luego de ese episodio, algo previsible habida cuenta de la magnitud del desastre que lo eyectó del sillón de Bolívar 1, aunque la justicia considerara que no le cabían responsabilidades penales. Un eventual "escrache" durante el juicio era un escenario que la exjefa de Estado debió de calcular cuando volanteó su defensa.

Los jueces de tribunales orales de Comodoro Py -encargados de llevar adelante el juicio- cruzan los dedos pero para que el sistema no los asigne. Por lo bajo descreen que haya elementos para sostener un debate serio en un caso notablemente atravesado por la política.

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