Japón se mantiene en alerta por el avance del tifón Jangmi, que ya dejó al menos 9 heridos, cortes masivos de electricidad y graves interrupciones en el transporte aéreo tras impactar sobre Okinawa. El fenómeno continúa desplazándose hacia el norte y amenaza ahora a amplias zonas de Kyushu, según la Agencia Meteorológica de Japón.
El tifón Jangmi avanza hacia Kyushu, tras causar estragos y heridos en Okinawa
El fenómeno dejó 9 heridos leves, más de 48.000 de hogares sin suministro eléctrico y ráfagas de viento superiores a los 160 km/h.
-
Becas 2026 para estudiar en Japón gratis: cómo aplicar a formaciones universitarias y posgrados
-
Uruguay ante la tensión comercial de las potencias: "Podemos y debemos permanecer neutrales entre Estados Unidos y China"
Por el tifón, se cancelaron más de 300 vuelos este martes.
Luego de atravesar el extremo sur del archipiélago con fuertes vientos y lluvias torrenciales, la Agencia Meteorológica de Japón anunció que el fenómeno continúa desplazándose hacia el norte y amenaza ahora a amplias zonas de Kyushu. El organismo advirtió sobre el riesgo de inundaciones en zonas bajas, crecidas de ríos en la región de Amami y deslizamientos de tierra.
El organismo advirtió sobre el riesgo de inundaciones en zonas bajas, crecidas de ríos en la región de Amami y deslizamientos de tierra. La preocupación también se extiende hacia otras regiones de Honshu, incluida el área metropolitana de Tokio, donde los efectos podrían sentirse durante los próximos días.
Impacto en Okinawa: heridos y miles de hogares sin luz por el paso de Jangmi
Okinawa fue la primera gran región japonesa en sufrir el impacto directo de Jangmi. El tifón llegó acompañado por intensas precipitaciones, ráfagas que superaron los 160 kilómetros por hora en algunos sectores y un fuerte oleaje que complicó las actividades cotidianas.
Las autoridades japonesas informaron que al menos nueve personas sufrieron heridas leves durante el paso de la tormenta, aunque otros reportes elevaron posteriormente la cifra hasta 15 afectados. La mayoría de los incidentes estuvieron relacionados con caídas provocadas por el viento, objetos desprendidos por las ráfagas y accidentes ocurridos en la vía pública.
Uno de los casos reportados ocurrió en la ciudad de Naha, capital de Okinawa, donde un hombre de más de 80 años debió ser hospitalizado tras ser derribado por una fuerte ráfaga. También se registraron daños materiales en viviendas, caída de árboles y afectaciones en infraestructura urbana.
Las consecuencias más visibles se produjeron en el suministro eléctrico. De acuerdo con el medio "JapanToday", el Secretario Jefe del Gabinete, Minoru Kihara, detalló que aproximadamente 48.000 hogares en las prefecturas de Kagoshima y Okinawa se vieron afectados por cortes de energía hasta las 5 de la mañana.
Las imágenes difundidas en redes sociales y portales de noticias japoneses mostraron calles anegadas, árboles arrancados de raíz y estructuras dañadas por la fuerza del viento. En algunas zonas, los servicios de emergencia debieron intervenir para despejar caminos bloqueados.
El impacto también se trasladó al transporte. Según detalló el Gobierno, más de 300 vuelos fueron cancelados el martes, afectando a miles de pasajeros que tenían previsto viajar dentro del país o hacia destinos internacionales.
Alerta meteorológica en Kyushu: peligro por inundaciones y desprendimientos de tierra
Tras abandonar Okinawa, el sexto tifón de la temporada puso rumbo hacia Kyushu, la isla más sur de las cuatro grandes que conforman Japón. Las Agencia Meteorológica elevó el nivel de vigilancia debido a la combinación de lluvias persistentes, terrenos saturados y vientos intensos.
La institución advirtió que las precipitaciones podrían alcanzar niveles peligrosos en varias zonas de Kyushu y en el archipiélago de Amami. En algunos sectores, los acumulados previstos superan ampliamente los registros habituales para esta época del año, aumentando el riesgo de inundaciones.
Los especialistas señalaron que uno de los principales peligros asociados al avance de fenómeno son los deslizamientos de tierra. Japón posee una geografía montañosa y numerosas localidades se encuentran ubicadas en laderas o cerca de pendientes pronunciadas.
Cuando las lluvias se prolongan, el suelo pierde estabilidad y crece la posibilidad de derrumbes que pueden afectar viviendas y rutas.
Las autoridades locales comenzaron a emitir avisos para que los residentes permanezcan atentos a las actualizaciones meteorológicas y se preparen para posibles evacuaciones. En la ciudad de Miyazaki, por ejemplo, se recomendó a más de 390.000 habitantes abandonar zonas consideradas vulnerables.
Además del riesgo en tierra firme, preocupa la situación de los ríos y arroyos. Los servicios de emergencia temen que algunas cuencas alcancen niveles críticos si las lluvias continúan durante las próximas horas.
Los fuertes vientos son otro desafío. Las ráfagas podrían provocar caída de postes, daños en redes eléctricas, interrupciones en el transporte ferroviario y nuevas cancelaciones aéreas.
¿Cuál es la trayectoria actual del tifón Jangmi y qué zonas están en riesgo?
Según la información obtenida de "JapanToday", la Agencia Metereológica de Japón informó que Jangmi se encontraba a unos 110 km al oeste-suroeste de la isla de Yakushima, al sur de Kyushu, y se desplazaba hacia el noreste a una velocidad de unos 35km/h, con ráfagas vientos de hasta 126 km/h.
Los modelos meteorológicos indican que el fenómeno continuará avanzando sobre el suroeste japonés durante las próximas horas. Primero afectará a distintos puntos de Kyushu y posteriormente podría extender su influencia hacia amplias zonas de Honshu, la isla principal del país.
Entre las regiones bajo vigilancia aparecen Kagoshima, Miyazaki, Kumamoto y otras prefecturas del oeste japonés. También se espera que los efectos del sistema alcancen ciudades importantes como Nagoya y eventualmente el área de Tokio, aunque en estos casos la intensidad dependerá de la evolución final de la trayectoria.
El gobierno japonés continúa instando a la población a seguir los boletines oficiales, revisar los planes de evacuación y evitar traslados innecesarios en las zonas donde se esperan las condiciones más adversas.





