15 de septiembre 2009 - 00:00

Sin margen, Cristina ordenó intervención “light” a Zanola

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; y el ministro de Salud, Juan Manzur, ayer al llegar a la conferencia de prensa donde anunciaron la intervención de la obra social.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; y el ministro de Salud, Juan Manzur, ayer al llegar a la conferencia de prensa donde anunciaron la intervención de la obra social.
Cristina de Kirchner intervino ayer la obra social del gremio bancario. Sin margen para gambetear el escándalo, ordenó el desplazamiento de la cúpula que responde a Juan José Zanola pero nombró, como contralor, a un médico estrechamente ligado al sindicalista.

Un oficio girado el viernes por el juez federal Norberto Oyarbide, en el marco de la causa por los medicamentos truchos, detonó la intervención. Ayer a media mañana, en la quinta de Olivos, la Presidente dispuso el modo y los protagonistas del desembarco.

Pedro Ferrara, el oncólogo platense que desde hoy será formalmente interventor de Solidaridad, la obra social de La Bancaria, fue tentado el domingo para hacerse cargo de esa tarea por el ministro de Salud, Juan Manzur. Ayer se vio con la Presidente.

El designado, que dirige el hospital Rossi de La Plata, es hijo de Floreal Ferrara, ex ministro de Salud bonaerense durante el Gobierno de Antonio Cafiero, a quien se relaciona desde hace más de una década con La Bancaria. Se afirma que es, además, médico personal de Zanola.

Legado

Ferrara padre, militante del PJ, fue discípulo de Ramón Carrillo -ideólogo y gestor de un sistema de salud universal durante el primer Gobierno de Juan Perón- y le legó a su hijo, además de la profesión, su militancia peronista. Pedro militó, en otros tiempos, en La Plata pero se alejó de la actividad por disentir con el ex intendente Julio Alak.

Paradojas del planeta K: ahora fue designado interventor por el Gobierno que tiene en su staff a Alak como ministro de Justicia y Seguridad.

Esa trama de amistades, juramentos hipocráticos y genealogías confirma que sin margen para evitar una intervención, la Casa Rosada optó por el recurso -que se terminó de pulir ayer en Olivos entre Cristina de Kirchner, Fernández, Manzur y Ferrara- de la intervención «light».

Ayer, los opositores internos de Zanola alertaban sobre esa situación. Y profundizaban sus sospechas: Hugo Dessal, crítico del secretario general de La Bancaria, habló de una mano protectora del Gobierno sobre el denunciado dirigente sindical y su mujer, Paula Aballay.

En esa línea, aunque celebraron la intervención de la obra social reclamaron que también se desplace, al menos temporalmente a Zanola, de la conducción del sindicato. «El gremio y la obra social están íntimamente ligadas», planteó Dessal.

Por lo pronto, con Ferrara al frente, Solidaridad no queda en manos de los rivales internos de Zanola. Imposible un gesto más poderoso. Y no el único: en Gobierno ratificaban, anoche, la alianza política entre el histórico jerarca de los bancarios y los Kirchner.

«El 23, Zanola va a ganar la elección del gremio», se arriesgó, premonitoria, una voz oficial sobre los comicios de fin de este mes en el que el bancario buscará su reelección. Será la primera vez, en 16 años de jefatura, que deberá enfrentar un duelo en las urnas.

Sintonía

El escándalo por la causa de los medicamentos truchos, cuyas esquirlas llegan hasta la Casa Rosada por los aportes de empresarios vinculados a ese negocio a la campaña presidencial de Cristina de Kirchner, no pone en riesgo la sintonía entre Zanola y los K.

El sábado por la tarde, Aníbal Fernández recibió el oficio en el que Oyarbide sugiere intervenir la obra social y en el decreto que se publicará hoy en el Boletín Oficial usará los argumentos expuestos por el magistrado en su requisitoria de intervención.

Ayer, ante la prensa, el jefe de Gabinete sostuvo que la medida tenía por objetivo cumplir «dos metas: encontrar del primero al último de los responsables y garantizar a los afiliados que estén cuidados y protegidos por el sistema». Con Ferrara, parece garantizar algo más.

El Gobierno, en paralelo, hizo otra exploración y detectó -o creyó detectar- que la investigación de Oyarbide afecta, en esta instancia, sólo a la obra social de La Bancaria. Desde la Casa Rosada se transmitió ese mensaje tranquilizador a los sindicalistas amigos.

Un suspiro, no definitivo, para Hugo Moyano a quien persigue la sombra de su ex socio y amigo, Juan Rinaldi, que en su paso por el APE y la Superintendencia de Seguros de Salud (SSS) acumuló carpetas y documentos que, advierten su lado, son más que inquietantes.

Según los peores designios sindicales, el sistema genera sus anticuerpos para sobre-vivir. Quizá ése sea el destino de Zanola. Y la intervención light sea, apenas, un placebo.

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