28 de diciembre 2015 - 00:11

Sin tregua, se dibuja duelo interperonista

Daniel Scioli estuvo en La Matanza en un festival de apoyo y donaciones para los inundados del litoralargentino.
Daniel Scioli estuvo en La Matanza en un festival de apoyo y donaciones para los inundados del litoral argentino.
 Con las últimas horas de mayo próximo, el mandato emergente de Eduardo Fellner como jefe del PJ y del contingente que lo escolta en el Consejo partidario habrá caducado. Ese tiempo de descuento, aunque parece lejano, martilla a los peronistas que temen que, como ocurrió en el pasado reciente, el partido termine otra vez intervenido por la Justicia.

Para evitar que el PJ quede otra en manos de un "mandante" judicial -como fue el fallecido Ramón Ruiz-, se deben cumplir una serie de pasos legales y temporales que acotan el margen de acción: si los mandatos terminan en mayo, deberían realizarse elecciones en abril, que tendrían que convocarse en febrero a través del Congreso partidario, que a su vez debería ser llamado por el Consejo de partido.

Esa secuencia recomienda que, a mediados de enero -o a más tardar a fin del mes próximo- el Consejo que preside Fellner tenga una reunión, con quórum y convocatoria formal, que a su vez llame a sesionar al Congreso que preside el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán. Hay una vía corta válida que podría, llegado el caso, usarse: que sea el jefe del congreso quien llame a los congresales para sesionar. Es lo que se hizo este año cuando se reunió el plenario partidario para autorizar los acuerdos electorales y demás protocolos.

Al margen de ese recurso, la cuestión de fondo más que legal es política. Hay varios factores en veremos que deben ordenarse antes de juntar a todas las tribus en un Congreso para que, luego, ponga fecha a la que puede ser la primera elección nacional de autoridades de partido. Veamos.

• No se termina de perfilar cuál será el rol de Cristina de Kirchner. La expresidente interviene y llama, casi a diario, a legisladores para involucrarse en decisiones. Sin embargo, dijo que no tiene la intención de conducir al PJ mientras que La Cámpora empuja un acuerdo de todos los sectores, aunque la tensión que genera en otros actores es visible, sobre todo en el ámbito legislativo, tanto bonaerense -con la crisis que tiene José Ottavis- y en el Congreso nacional.

El grupo de los díscolos, en particular Juan Manuel Urtubey, que aparece alineado con intendentes bonaerenses como Martín Insaurralde, impulsan una "renovación" pero discuten, en paralelo, si es oportuno y útil zambullirse en una batalla por el PJ. La ecuación riesgo-beneficio no está del todo clara. Si Urtubey se refleja en el Cafiero de los '80, puede optar por la misma via: renovar por fuera para luego recuperar el partido.

• Determinar esas conductas es importante para saber si es probable un mega acuerdo, con compensaciones y repartos, entre todos los involucrados y si, efectivamente, eso es útil o, como plantean sectores críticos de Cristina, que el verdadero sentido de la elección sería poder enfrentar y vencer al kirchnerismo para determinar un nuevo mando y conducción. En paralelo se discute la cuestión bonaerense, donde a Daniel Scioli le quieren dar un "cargo" para validarlo como negociador ante otros jefes provinciales.

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