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Sistema antipiratería muta a clientes en sospechosos
La idea es que la asociación entre este conglomerado de discográficas y estudios de cine unidos a empresas proveedoras de servicios de Internet puedan avisarle al supuesto usuario desprevenido que está a punto de descargar algún tipo de contenido pirata a través de una serie de seis alertas progresivas que le advertirán sobre su error o lo desalentarán de su objetivo en el caso de que desde el princpio haya tenido cla-ro que estaba por cometer un acto de piratería intelectual.
Este plan se estuvo anunciando desde hace tiempo en EE.UU. y de hecho se lo estuvo preparando desde hace más de un año, y ahora se está poniendo en práctica ante la alarma de algunos usuarios y la incredulidad total de otros. Es que , antes que nada, los encargados de hacer notar este sistema de seis alertas progresivas a los usuarios son justamente las empresas que tienen a estos hipotéticos agresores de los derechos intelectuales como clientes. Las alertas van desde el apercibimiento directo para que
el usuario cese una hipotética actividad pirata hasta tapar su tráfico en la web volviendo lento el servidor, o bloquearlo del todo, algo que en realidad puede resultarle agresivo o totalmente absurdo al cliente que está pagando un abono mensual por ese servicio, y finalmente dejará de hacerlo si la empresa que se lo brinda hace las veces de Gran Hermano cuidando intereses ajenos.
Lo que está claro es que este sistema hasta ahora ha provocado, antes que nada, paranoia en los usuarios, y por otro lado los proveedores de Internet no se han puesto de acuerdo en cómo articular las seis alertas progresivas. De hecho, la medida no está aprobada por todas las empresas del rubro, pero fue ampliamente publicitada en Internet para que los usuarios desprevenidos crean que si un familiar (especialmente hijos adolescentes) descarga algo de forma ilegal, el cliente que paga el servicio igual se quedará sin Internet.
Hay varios grupos de derechos del consumidor en contra de este nuevo programa antipirata, que peligrosamente tiene el efecto nocivo de lograr que la gente acepte que la empresa por la que paga servicios de Internet termine vigilándolo como si fuera un delincuente.
Diego Curubeto


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