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Soborno: el día que Moyano dijo apoyar la reforma laboral
Héctor Recalde
Hasta hace algunas semanas hombre de referencia en el entorno del camionero, su testimonio se enmarcó con los últimos que se escucharon en el subsuelo de Comodoro Py: no le consta que haya habido sobornos.
La presencia de Recalde en el estrado de la defensa era esperada por los jueces del Tribunal Oral Federal número 3 para conocer sobre una reunión discreta que el abogado laboralista había mantenido con el diputado Jorge Yoma en el Congreso días previos a la votación de la ley de Reforma Laboral. En esa ocasión, ya realizadas las modificaciones del proyecto en la Cámara baja que pedían los partidos opositores, Recalde había dicho que creía que la entonces CGT disidente liderada por Moyano aprobaría la reforma.
Si bien Recalde sostuvo esto durante la instrucción, en las distintas declaraciones su postura cambió ligeramente: admitió que el encuentro existió aunque restó importancia a sus propias palabras. Consultado sobre la existencia de los supuestos sobornos fue contundente al decir que «nunca tuve datos precisos de que haya sido así».
Autor de textos sobre derecho laboral, por estos días despliega su faceta de escritor en las revistas de doctrina que promueve el Ministerio de Justicia. En tanto ayer brindó una clase exclusiva analizando distintos aspectos técnicos de la ley de reforma laboral. Mientras defensores, querellantes y fiscal hacían preguntas (por momentos más cercanas a un claustro académico) los acusados se pasaron la declaración conversando o, en algún caso, en el umbral del sueño.
Los ánimos del debate, ya promediando la mitad de la etapa testimonial, han comenzado a cambiar. Los jueces Guillermo Gordo, Gerardo Larrambebere y Miguel Pons se dedican ahora más a escuchar y moderar el intercambio que a indagar, como ocurría las primeras semanas. Los defensores se muestran más relajados y no tienen grandes intervenciones, salvo en el caso de los abogados de Fernando de la Rúa, quienes continúan conduciendo las interpelaciones cuando esto no lo hace el propio expresidente (su profesión de abogado lo habilita).
En tanto la fiscal Sabrina Namer y la querella (Oficina Anticorrupción) continúan indagando a testigos aunque sin resultados concretos. La versión del arrepentido Mario Pontaquarto ha sufrido múltiples objeciones y hasta el momento contó con un solo respaldo que fue el de Elisa Carrió quien a su vez, tampoco logró aportar evidencias de peso.
En esta situación buscan ahora demostrar una supuesta influencia de De la Rúa sobre los testigos que sería mediante contactos paralelos a las audiencias. Una tesis que los lleva al constante ejercicio de observar a la distancia con quiénes conversa el exmandatario cuando se encuentra en los pasillos de los tribunales de Retiro.


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