21 de noviembre 2013 - 00:00

Sobornos: final para los alegatos

Cuando Gabriel García Márquez escribió a fines de los 80 el relato "Algo muy grave va a suceder en este pueblo" hubiera sido impensado, o absolutamente audaz, imaginar que el eje de ese cuento podría transformarse en uno de los argumentos cardinales de un alegato final del juicio a un expresidente argentino.

La realidad demostró nuevamente su capacidad de sorpresa en los últimos alegatos del juicio por los supuestos sobornos en el Senado, que finalizaron ayer luego de las exposiciones de los defensores de Alberto Flamarique y Ricardo Branda.

El abogado del exministro de Trabajo, Carlos Varela, demostró ser igual de talentoso que su representando a la hora de declarar. Cuando comenzó el debate en 2012, Flamarique lloró en el estrado y brindó una declaración fuerte en emociones y sentimientos.

El letrado utilizó el cuento de García Márquez como un ejemplo de lo ocurrido en el expediente que protagoniza Fernando de la Rúa.
Leyó un párrafo íntegro de esa historia que es el claro ejemplo del poder de la profecía autocumplida. Uno de los protagonistas manifiesta tener un horrible presentimiento sobre lo que podría ocurrir en un pueblo, visiones que incluían un gran incendio. Al ganar fuerza el rumor, todos se desesperan y terminan por decidir que deben escapar de allí, por lo cual desmantelan todo e incendian las casas que habitaban. "Esto es precisamente lo que ha ocurrido aquí a partir de las historias de Mario Pontaquarto", expresó el abogado que además fue el primero de los defensores en avisar que iniciará acciones contra el juez Daniel Rafecas y el fiscal Federico Delgado por su desempeño durante la instrucción del expediente.

El discurso no acabó allí. Varela Díaz, cuyo cliente no recibió pedido de penas, refutó a las partes acusadoras con jurisprudencia del derecho estadounidense y deslumbró a la audiencia con el ralato de los oscuros pormenores de una investigación con arrepentidos que tuvo lugar en España en los 90 a partir de los casos de los GAL, grupos de civiles impulsados por el Gobierno de Madrid para perseguir a separatistas vascos.

El abogado recordó que allí existieron 6 arrepentidos y que gran parte de lo que éstos confesaron terminó confirmado. Diferencia visceral con Pontaquarto, que cambió de versión en 15 ocasiones y que además cobró por su confesión a una revista de actualidad.

Ingenioso, luego retrucó las citas de Sócrates que realizaron las partes acusadoras. Recordó que el filósofo nunca escribió una línea y que su pensamiento es conocido por los apuntes de su discípulo Platón. Leyó, ante la mirada absorta de los jueces, los textos de este pensador para demostrar que la cita era errónea, en una gaffe similar a la que se incurre, detalló el abogado, cuando se le atribuye a Nicolás Maquiavelo que el fin justifica los medios o que El Quijote de Miguel de Cervantes veía en los ladridos una reacción de la envidia ante el progreso personal.

El alegato de la defensa de Branda tuvo planteos similares. La semana próxima comienzan las réplicas finales.

Dejá tu comentario