20 de mayo 2015 - 00:00

Sprint de Randazzo: foto con Máximo y show con Cristina

Florencio Randazzo y Máximo Kirchner se cruzaron ayer en el acto que la Presidente encabezó en la ex-ESMA como parte de la Semana de Mayo.
Florencio Randazzo y Máximo Kirchner se cruzaron ayer en el acto que la Presidente encabezó en la ex-ESMA como parte de la Semana de Mayo.
 Deliberada casualidad, la postal los congeló sonrientes y empáticos. Florencio Randazzo y Máximo Kirchner se saludaron en la ex-ESMA y un percutor sagaz capturó la instantánea que, en la frenética cinésica del universo K, viralizó decodificaciones sobre la preferencia del hijo de la Presidente, y cacique mayor de La Cámpora, en la porfía entre el ministro y Daniel Scioli.

La foto, en el backstage del show que Cristina de Kirchner encabezó en el Sitio de la Memoria, refleja una cercanía que, en silencio, empezó a acortar el coronelato neocamporista: José Ottavis, como contó este diario el lunes, transita del sciolismo asintomático hacia Randazzo y Andrés "Cuervo" Larroque puso en su GPS las coordenadas que lo llevan al ministro.

Ninguna maniobra en el kirchnerismo es definitiva ni terminante. Pero en la atmósfera pendular de los K, Randazzo anuda un puñado de señales. Por un lado, la cita con Carta Abierta, que gestionó Eduardo Jozami, donde el ministro-candidato exploró una agenda que rara vez toca en público y actuó un stand up burlón sobre el dialoguismo optimista de Scioli. Los carteros son microclimáticos y no electorales, pero nutren a un circuito híper-K.

Por otro, la foto "casual" con Máximo que destroza la tercerización de la cúpula neocamporista. El tercer elemento es el show ferroviario que hoy compartirá con Cristina quien, en un gesto atípico, le cederá el micrófono aunque no está claro si el discurso de Randazzo entrará o no en la cadena nacional. Hasta acá: sólo Axel Kicillof tuvo minutos de aire "en cadena".

Con o sin replique masivo, Randazzo tendrá show propio en la semana de mayo K, la maratón de despedida de Cristina de Kirchner. Como contracara, Scioli integró el malón de gobernadores y pasó desapercibido para la transmisión oficial. En el lenguaje de las cámaras, que Scioli conoce, no son días amables. Quizá, aunque en La Plata lo dudan, tenga más suerte cuando se apile a la comitiva que recorrerá el Centro Cultural Kirchner montado en el ex-Correo, que la Presidente recorrerá esta tarde. Hay que detenerse en determinados episodios para entender el intríngulis. Veamos.

En el Gobierno cuentan que Cristina de Kirchner desaprobó la presencia de Scioli en el show de Marcelo Tinelli, 10 días atrás. El gobernador tiene una antigua relación con el conductor y con su mano derecha, Fabián Scoltore, que también conoce a Randazzo porque ambos son de Chivilcoy. No es la primera herejía del gobernador, que frecuenta dominios que los ultra-K consideran hostiles, pero en Olivos lo interpretaron como una picardía porque, según la pantalla de Tinelli -que dijo que entre sus tres invitados estaba el futuro presidente-, las PASO del FpV y la voluntad de la Presidente son irreversibles porque, bendecido en vivo y en directo, Scioli emergía como el candidato irrevocable del peronismo K.

• Randazzo, excluido de la tertulia, montó un evento mediático con trenes y sembró el antagonismo con Scioli: uno en la TV, otro trabajando, tuiteó. Al día siguiente hubo reproches con Scoltore pero esa noche Tinelli le dedicó una gentileza: cuando el galán turco Ergün Demir dijo que le gustaba viajar en tren, el conductor elogió la política ferroviaria y se dijo amigo de Randazzo. Anteanoche hizo un "acting" al decir que le gustaría tenerlo en el programa. Una emboscada como la que le tendió en 2009 a Néstor Kirchner cuando lo invitó en público al piso hasta que el expresidente aceptó salir por teléfono, a pesar del rechazo de la Presidente.

En su rebeldía sistémica y de baja intensidad, Scioli se mostró con el club del petróleo, donde defendió a Miguel Galuccio -que opera un ensamble con Sergio Urribarri- a quien prometió ratificar en YPF si gana y posó con Cristiano Rattazzi, foto que no agradó a la Casa Rosada. Randazzo empezó la campaña para las primarias K: observa que 4 de cada 10 kirchneristas full prefieren a Scioli y debe, antes que nada, revertir esa ecuación. El gobernador, con sutiles desmarques, precipita la campaña de la general porque se siente ganador. Uno mira el mercado interno electoral; el otro ya disputa votos con Macri. Los une la urgencia de unas PASO para llegar a la general con una victoria encima.

• Las elipsis de Scioli son curiosas. Con el repunte de Cristina de Kirchner se kirchnerizó como pocas veces antes, pero en estos días inició un sobrio despegue: no se mostró con Mariano Recalde y Leandro Santoro, una foto perdedora, ni en el escenario de Salta con Juan Manuel Urtubey, foto ganadora. Randazzo, que busca visibilidad, estuvo en las dos. Scioli le huye a las postales junto a su rival porque sugieren una paridad que, entiende, las encuestas están lejos de reflejar. Paridad que, en estos días, parece incentivar la Presidente.

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