9 de septiembre 2016 - 00:25

Steuerman demostró su maestría en gran concierto

Fue convocado de urgencia por el Mozarteum tras la cancelación del noruego Leif Ove Andsnes.

Jean Louis Steuerman. El pianista brasileño actuó en el ciclo del Mozarteum Argentino.
Jean Louis Steuerman. El pianista brasileño actuó en el ciclo del Mozarteum Argentino.
El desafío no era simple: encontrar a quien pudiera reemplazar al noruego Leif Ove Andsnes, que debía presentarse lunes y martes para el abono del Mozarteum Argentino, y cuya salud le impedía concretar esos recitales. El profesionalismo, la generosidad y la estatura artística de Jean Louis Steuerman (quien se trasladó inmediatamente desde Brasil) lograron que, más que un reemplazo de último momento, su actuación fuera un verdadero deleite.

Nacido en Río de Janeiro, Steuerman es un pianista experimentado y versátil. Su conocimiento y pericia en el lenguaje de Johann Sebastian Bach quedaron de manifiesto en su abordaje, la Partita número 1 con la que abrió el programa; sin desbordes, con una dinámica rica en matices pero siempre moderada, con pulcritud clavecinística en el toque y una ornamentación interesante, Steuerman se mostró perfectamente en estilo.

Después de este comienzo feliz, todo en el recital transcurrió con el sello de este intérprete: una expresividad siempre funcional al discurso, lejos de la desmesura, la precipitación o la sobreactuación. No menos acertado fue su enfoque de la Sonata opus 109 de Beethoven, o la proeza de narrativa y versatilidad que concretó al saltar casi sin solución de continuidad de las Seis pequeñas piezas para piano opus 19 de Schönberg, miniaturas vertidas con una fogosa claridad, a la tercera sonata de Chopin; es difícil imaginar extremos discursivos más lejanos, pero la inteligencia de Steuerman logró dar unidad a esta segunda parte en un continuo de sutileza y musicalidad. Fuera de programa el pianista ofreció una versión deliciosa del vals opus 64 número 1 de Chopin y, evitando todo exhibicionismo y casi como una declaración de principios, eligió despedirse en la más despojada sencillez del aria de las "Variaciones Goldberg".

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