Sucesión de Napolitano abre en Italia etapa de fuerte incertidumbre

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  Roma - El presidente italiano Giorgio Napolitano renunció ayer a su cargo tras haber garantizado por casi un decenio la estabilidad política en Italia, con lo que se abre una fase incierta de pugnas por su sucesor que pone a prueba al primer ministro, Matteo Renzi.

La carta de renuncia fue presentada a la presidenta de la Cámara de Diputados, Laura Boldrini, quien convocó para el 29 de enero una asamblea conjunta con el Senado y los diputados de veinte regiones con el fin de iniciar la elección de su sucesor. Transitoriamente, el presidente de la Cámara alta, Pietro Grasso, se hará cargo de la presidencia italiana.

Napolitano, de 89 años, renunció anticipadamente al cargo por razones de edad. Su decisión había sido anticipada en un mensaje a la nación por el fin de año.

"Se trata de una fase delicada y difícil" para Italia, reconoció el primer ministro, quien delineó las características del futuro jefe de Estado: "Debe ser un árbitro equilibrado y sabio", dijo.

Un estancamiento en la elección de un nuevo jefe de Estado podría socavar a Renzi hasta el punto de tener que intentar restablecer su autoridad con comicios anticipados.

La elección de su sucesor se prevé difícil ya que la derecha y la izquierda no lograron ponerse de acuerdo hasta ahora sobre un candidato de consenso.

El presidente, con mandato de siete años, es tradicionalmente una personalidad por encima de los partidos y una figura que garantiza el equilibrio de la vida política, ya que es la única persona con derecho a disolver el Parlamento y a convocar elecciones legislativas anticipadas.

La sucesión en la presidencia se da mientras Italia intenta salir de años de recesión y el Gobierno enfrenta obstáculos para sus reformas económicas y constitucionales.

Las votaciones para remplazar al excomunista Napolitano, quien aceptó con reticencia el segundo mandato en febrero de 2013 debido a que las fuerzas políticas no lograron un acuerdo, son secretas.

Entre los nombres que suenan para relevarlo figuran Carlo Padoan, ministro de Economía; Roberto Pinotti, ministro de Defensa; y el exalcalde de Roma Walter Veltroni.

El nombre de Romano Prodi, dos veces jefe de Gobierno y expresidente de la Comisión Europea, fue propuesto por algunos sectores del Partido Democrático, de Renzi, pese a la humillante derrota de 2013 por la traición de 101 parlamentarios de su propio partido.

"Como ocurre en la elección de un papa, la elección del presidente de la República italiana es impredecible, pero al contrario de lo que ocurre en el Cónclave, no cuentan con la ayuda del Espíritu Santo", comentó ayer el diario La Stampa.

La renuncia de Napolitano generó una avalancha de mensajes, entre ellos del papa Francisco, quien desde Sri Lanka le envió un telegrama para honrar a una "personalidad tan sabia y brillante" que contribuyó a reforzar "los ideales de solidaridad, unidad y concordia" de Italia.

Mientras, cientos de tuits fueron enviados con la frase "Grazie, presidente" (gracias, presidente).

Agencias AFP, ANSA, EFE, DPA y Reuters

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