29 de septiembre 2017 - 22:53

Suma cohesión CGT bajo perfil dialoguista

• MOVIMIENTOS INTERNOS PREVIOS AL CONFEDERAL DEL MARTES QUE VIENE
La “mesa chica” visitó a dos sectores disidentes. Hubo acuerdo para reforzar las negociaciones con el Gobierno por una reforma laboral “light”.

Reconciliados. El ferroviario Sasia, el portuario Schmid, el taxista Viviani y el estatal Rodríguez prometieron fortalecer la unidad interna.
Reconciliados. El ferroviario Sasia, el portuario Schmid, el taxista Viviani y el estatal Rodríguez prometieron fortalecer la unidad interna.
La CGT llegará el martes a su principal cumbre interna con una cohesión casi total entre sectores bajo un perfil dialoguista con el Gobierno nacional. Ayer la "mesa chica" de la central acordó ese temperamento con dos de los espacios disidentes que no forman parte de la conducción pero que prometieron sumarse a las nuevas instancias de negociación frente a los cambios en la legislación laboral que impulsa la administración de Mauricio Macri.

El encuentro se concretó en el gremio de los taxistas con la participación de dirigentes del Consejo Directivo de la CGT, por un lado, y del Movimiento de Acción Sindical (MASA) y las 62 Organizaciones, por otro. La única ausencia ayer fue la de sindicalistas aliados a Hugo Moyano, que en minoría reclamaban hasta hace pocos días un endurecimiento contra el Ejecutivo.

Por la CGT estuvieron dos de los miembros del triunvirato de líderes, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña; también, los "independientes" Andrés Rodríguez y José Luis Lingeri, así como el metalúrgico Francisco Gutiérrez, el docente Sergio Romero y el colectivero Roberto Fernández. En representación del MASA estuvieron su líder y anfitrión, Omar Viviani, y el ferroviario Sergio Sasia junto a Guillermo Moser (Luz y Fuerza), Osvaldo Iadarola (Telefónicos), Norberto Di Próspero (legislativos) y Juan Palacios (Telecomunicaciones). Mientras que de las 62 participaron su actual secretario general, Ramón Ayala (reemplazante del fallecido Gerónimo Venegas en el gremio de rurales), José Miguel García (estacioneros del interior), José Ibarra (conductores de taxis) y Horacio Valdez (vidrio).

Los ejes de entendimiento fueron tres: el principal, dotar a la CGT de una unidad interna más fuerte sin fisuras como las expuestas en los últimos meses entre las líneas negociadoras y las -en apariencia- combativas. De ambas se impuso la primera, como quedará plasmado en el Comité Central Confederal (no participarán las 62) que se reunirá el martes próximo en el teatro del sindicato La Fraternidad. Otro eje fue aceptar el convite del Gobierno para negociar una "reforma laboral light", como había anticipado este diario, que pudiese contemplar un blanqueo y el relanzamiento de las pasantías, entre otros elementos, a cambio de resguardar el modelo sindical, el esquema de paritarias y las obras sociales.

El tercer punto fue marginar por completo al sindicalista de la construcción Juan Pablo "Pata" Medina, detenido esta semana por la Justicia federal bajo las acusaciones por los presuntos delitos de extorsión, asociación ilícita y lavado de dinero. El criterio ya había tenido un anticipo con la actitud del sindicato nacional del rubro, la UOCRA, que no sólo salió a despegarse de Medina el mismo martes de su detención sino que ayer le revocó el mandato al imputado y a todos sus colaboradores.

La expectativa del MASA y de las 62, a partir del encuentro de ayer, será impulsar una reformulación de la CGT para reemplazar el triunvirato por una nueva conducción unipersonal y con el aval de todos los sectores internos.

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