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Suma de talentos salva trama repleta de clichés
El argumento del musical “Pasos de amor” es un compendio de lugares comunes, disimulados por la impecable puesta de Daniel Suárez Marzal, una producción a todo lujo, un elenco de gran profesionalismo y espléndidos rubros técnicos.
Dentro de cada vez más profusa oferta que Buenos Aires tiene en materia de musicales, "Pasos de amor" se distingue por varias razones. Una de ellas es que se trata de un producto argentino, aunque de temática universal. Otra es su carácter de "fantasía histórica" que parte de la pregunta: ¿qué soñaban y qué estaban haciendo Gandhi, Teresa de Calcuta, Martin Luther King y Juan Pablo II cuando eran jóvenes desconocidos? El punto inicial de la trama es un encuentro de estos futuros líderes en un viaje en tren por la India.
El planteo tiene en el libreto de Rafael Jijena Sánchez un desarrollo tan obvio como carente de interés, y las escenas que se dan a bordo del tren (que constituyen el "grueso" de la trama) son un monótono y previsible compendio de todos los lugares comunes que el lector puede fácilmente imaginar. El personaje de Alex, el guarda que realiza su último viaje, no aporta nada sustancial y de principio a fin trama y texto naufragan en frases sensibleras que no sólo no emocionan sino que por momentos mueven a la risa.
La partitura de Gabriel Senanes se ciñe bien al género y aporta riqueza (con un ecléctico despliegue de estilos e interesantes giros de la instrumentación); el mismo compositor la dirige de manera impecable al frente de una orquesta eficiente. Lo más admirable en "Pasos de amor" es su realización a las órdenes de Daniel Suárez Marzal, sobre los rieles de una producción a todo lujo, con un elenco de gran profesionalismo y espléndidos rubros técnicos (escenografía de Alberto Negrín, vestuario de Mini Zuccheri, iluminación de Gonzalo Córdova). Juan Rodó es un correcto Alex; a su lado, la soprano lírica Paula Almerares (su esposa Anna) debuta en el musical con una labor sólida y expresiva, aunque evidentemente su emisión no está forjada para el micrófono.
En un cuarteto musical y actoralmente solvente, sorprende María Paula Ferrari como Inés (luego Teresa de Calcuta), junto a Rodrigo Pedreira (Karol Wojtyla), Lionel Aróstegui (Gandhi) y Rodrigo Segura (Martin Luther King). Las Parcas encarnadas por Anahí Core, Ana de Vicentiis y Alexia Martinovich despliegan plasticidad corporal y un ensamble vocal con altibajos. El resto del elenco y el coro completan de manera excelente una propuesta que tambalea en sus cimientos pero que se afianza en el resultado final.


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