29 de enero 2009 - 00:00

Super Bowl: poder y fragilidad

Mientras los especialistas analizan si la crisis de Estados Unidos es ajena al Super Bowl o si, por el contrario, obligó a un espectáculo más austero y a una menor inversión de las empresas para publicitar en el entretiempo, dos equipos se enfrentarán en la final del football americano.
Pittsburgh Steelers es el indudable favorito a ganar el título de campeonato, este domingo en Tampa (Florida), y no sólo por tener la mejor defensa; también, porque su rival, Arizona Cardinals, nunca llegó a esta instancia y sólo ganó un partido de postemporada en la historia. La diferencia se agiganta en las apuestas (por cada dólar pagan más de tres) considerando que los rojos suelen vagar en las últimas colocaciones de la tabla.
Arizona alcanzó el máximo escalafón al vencer, contra todos los pronósticos, a Philadelphia Eagles, y Pittsburgh llegó dejando en el camino a Baltimore Ravens. La única luz de esperanza que se abre para el más débil es tener como entrenador a Ken Whisenhunt, quien condujo a Pittsburgh y obtuvo el Super Bowl 2004. Conocer el sistema es una ventaja. De rojo vestirán los Cardinals y de blanco los Steelers; en el campo de juego serán 11 contra 11. No se confunda, éste es no es el fútbol que los argentinos conocemos.