"Una mayoría absoluta de Syriza traerá consigo la autonomía de Grecia en Europa. Necesitamos la mayoría absoluta para asegurar la salvación social y para restaurar la dignidad", dijo Tsipras a en medio de un ambiente muy festivo, celebrado en la céntrica plaza Omonia, al que según la Policía asistieron más de 10.000 personas (el doble de lo que consiguió reunir en las pasadas elecciones europeas).
"El domingo escribiremos la historia, empieza una nueva era que traerá no sólo una victoria de Syriza sino un triunfo histórico de nuestro pueblo, un pueblo que derrotará el miedo y el dolor y formará una nueva unidad nacional", afirmó.
Tsipras encabeza las encuestas con una ventaja frente a los conservadores de Nueva Democracia, del primer ministro griego, Antonis Samarás, de entre un 4,5 % y un 8%, dependiendo el sondeo, de cara a los comicios del domingo que debieron convocarse tras los reiterados fracasos del Parlamento griego para nombrar un nuevo presidente. Bajo la ley electoral griega, el partido más votado obtiene automáticamente 50 asientos extras, por lo que la izquierda queda a "medio paso" de obtener la mayoría absoluta, tal como dijo su líder.
El líder izquierdista aseguró que un Gobierno dirigido por su partido acabará con el "partidismo del pasado", con las "patologías que llevaron a la crisis", como la corrupción y el clientelismo de los partidos tradicionales. Enumeró, además, algunos de los puntos principales de su programa, como la abolición del polémico impuesto sobre bienes inmuebles en su actual formato, el alivio de la carga fiscal de los ingresos bajos y medios y la restauración del umbral exento de impuestos de 12.000 euros anuales.
Al final de su intervención, Tsipras llamó al escenario al líder del partido político español Podemos, Pablo Iglesias, para fundirse en un abrazo con él, quien, acto seguido, se acercó al micrófono y se dirigió en griego a los asistentes. "El cambio en Grecia se llama Syriza, en España se llama Podemos. La esperanza llega. Hasta la victoria Syriza-Podemos", exclamó, en medio del júbilo de los asistentes.
La intervención del político español fue recibida con sorpresa y aplausos del público. "Creo que los dos van a conseguir cambiar Europa, juntos", dijo una joven asistente.
Al acto asistieron también varios líderes de la izquierda europea, entre ellos el todavía coordinador de la formación española Izquierda Unida, Cayo Lara, y el secretario general del Partido Comunista francés y presidente de la Izquierda Europea, Pierre Laurent.
El acto festivo comenzó con música de Pink Floyd ("Another Brick in the Wall"), terminó con el "Bella Ciao", himno de la resistencia italiana, y gritos de uno de los lemas de Syriza: "Ni Venizelos, ni Samarás, llegó la hora de la izquierda".
| Agencias EFE, Reuters y ANSA |


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