"Hair" 2019: una rebeldía que hoy sólo es nostalgia

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La versión local, basada en la que estrenó Alejandro Romay en 1971, conserva algunos brillos, pero la fuerza ya no es la misma. El vestuario de Renata Schussheim, que cumple la misma tarea que entonces, es un sostén.

“Aprendé como si fueras a vivir toda una vida y viví como si fueras a morir mañana”, dice uno de los jóvenes esperanzados con la revolución del flower power, creyendo que serían capaces de combatir la escalada bélica de Vietnam y terminar con las injusticias sociales. Cincuenta años más tarde, esa y otras tantas batallas se perdieron, y esa lucha sesentista es una postal. ¿Quién puede encontrar ese espíritu idealista, naif, representado en aquellos melenudos? Lo único que ha vuelto es la moda de dejarse la barba, pero no una barba hippie sino una prolijita, como la de los futbolistas. Y si se le pregunta a un millennial por su filosofía dirá que, como entonces, se vive como si fuera el último día, pero mejor no hurgar demasiado.

Lo mejor de este revival es la dinámica puesta de Pablo Gorlero, confeccionada a partir de una escenografía minimalista y movible diseñada por Magalí Acha. A tono con una estética que parece obligada en puestas modernas, la escenografía está construida a partir de enormes estructuras metálicas unas sobre otras cual andamios de dos o tres pisos, que son transportados por los actores para crear nuevos espacios. Otro rasgo novedoso radica en que la orquesta en vivo no está en el foso sino ubicada en el costado superior derecho del escenario.

El color que aporta el vestuario de Renata Schussheim y la puesta de luces de Gonzalo Córdova suman brillo y se completan con vistosos carteles, pancartas, paraguas orientales o símbolos de la paz. Las escenas más sólidas y emotivas son las multitudinarias, con más de 30 actores en escena, lo que es bienvenido e inusual para un espectador local que en tiempos de vacas flacas asiste a espectáculos signados por la sobriedad. El otro caso de elenco numeroso es “Cabaret”, aunque cuenta con la mitad de artistas que “Hair”.

Algunos momentos individuales de gran valor son los de Eugenia Gil Rodríguez, que abre el espectáculo con su solo y cuya voz brilla; el ex Mambrú, Emanuel Ntaka; así como el jovencísimo Nicolás Cúcaro, dueño de una especial gracia y voz, más valorado aún por ser el menor del elenco e interpretar al nene. Sergio Di Croce y Manuela Perín como los adultos que intentan imponer su moral y estilo de vida contrastante al hippismo completan la nómina de destacados, pero en rigor todo elenco exhibe solidez y talento en lo musical y coreográfico. A la hora de los parlamentos la habilidad es dispar y a veces el tono es desacertado.

Un punto dudoso está en las palabras elegidas por la adaptación al castellano local, con el uso de expresiones muy actuales, localistas e inclusive con insultos argentinos, cuando los nombres de los personajes son en inglés y todo transcurre en Estados Unidos.

“Hair” fue revolucionaria en varios sentidos hace 50 años, inclusive en su estructura dramatúrgica, que no avanza de manera convencional a través de un plot sino mediante viñetas que pintan las semblanzas de estos hippies congregados en una tribu de paz y amor. Algo así como un fresco que evoca la noche en que dos mil hippies protestaron contra la Guerra de Vietnan. La hoguera con sus documentos y el baile frenético culminó con un desnudo colectivo en respuesta a la represión policial.

La literatura, el cine y las series contaron infinitas historias ambientadas en aquellos años, en cambio “Hair” cuenta cómo era ese mundo. En ese entonces resultó revolucionaria por cuanto era casi contemporáneo a aquello que estaba ocurriendo y se había atrevido a contar en clave de musical rockero cómo se vivía en aquel mundo convulsionado.

Que en la versión del 1971, estrenada en plena dictadura de Lanusse, Valeria Lynch, Mirtha Busnelli, Rubén Rada o Fontova se besaran unos a otros simulando orgías eternas podía resultar sorprendente. Y que se desnudaran ni que hablar. De hecho los protagonistas recordaron que Romay subió al escenario a saludarlos el día del estreno en el teatro Argentino y se atrevió a decir que todo el mundo tenía algo de hippie, inclusive él. Cabe preguntarse si, cincuenta años más tarde, puede mantenerse vigente este canto a la vida que es “Hair”.

“Hair”. Dir.: P. Gorlero. Cor.: V. Pécollo. Dir. mus.: J. López. Vest.: R. Schussheim. Int.: A. Iannone, D. Rodríguez, B. Ucar, M. Percossi. C.C. Konex.

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