La fantasía en los tiempos del aislamiento por el coronavirus

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No es streaming sino WhatsApp: Leonardo Sbaraglia o Dolores Fonzi mandarán mensajes amorosos a quienes se suscriban.

“El público tendrá acceso a realidades paralelas a la cotidiana y entonces por allí aparecerá el sentido de pagar una entrada por algo que le ofrece jugar un rato en medio de tanto desasosiego”, dice a este diario Guillermo Cacace, director de “Amor de cuarentena”, escrita por Santiago Loza y que contará con la participación de Leonardo Sbaraglia, Jorge Marrale, Dolores Fonzi, Cecilia Roth y Camila Sosa Villada. Pero esta vez no es teatro vía streaming grabado, ni por Instagram en vivo desde el living de la casa de los actores. Esto propone “jugar” a que un antiguo amor se comunique con el espectador en tiempos de encierro. Su voz, reconocible, brindará compañía a cada oyente, quien podrá seleccionar la voz de aquel que guiará su trayecto.

Durante dos semanas a partir de mañana, esa voz le enviará mensajes de WhatsApp, fotos y canciones en las que se reconstruirá un vínculo amoroso imaginario. De la recaudación por el pago del servicio se donará una parte a la Casa del Teatro. Dialogamos con Cacace.

Periodista: ¿Esto consiste en enviarle audios de amor al que se suscriba al servicio?

Guillermo Cacace: Exactamente. Durante catorce días, algunas veces en diferentes momentos del día, recibirá mensajes de un “ex” o de una “ex”. Esta persona vuelve a tu vida y te enviará audios que convocan recuerdos de lo vivido juntos alguna vez, pensamientos que tienen lugar en estos días de confinamiento, deseos, anhelos. Comentará qué le pasa con la ausencia del otro. Tal vez su “ex” también le haga llegar alguna canción, alguna imagen.

P.: ¿En qué consistió su trabajo como director?

G.C.: Esto es distinto de todo. Armamos una dinámica en la que me mandan las pruebas que graban, escucho, hago alguna devolución y me vuelven a enviar nuevas pruebas. Algunos mensajes se arman en una primera toma, otros necesitan varias. Previamente acordamos algunos ejes de trabajo mediante una llamada o algunos Zoom. Trato también de dispararles algún imaginario, aporto músicas y otros datos sensibles que les permitan ir creando mundo. Trabajo con Fran Castro Pizzo que es el diseñador audiovisual de todo el trabajo. Con él selecciono imágenes, canciones, acuerdo criterios de edición.

P.: ¿El suscriptor elige uno o puede elegir a varios?

G.C.: Se aconseja que elija uno. Que termine todo el recorrido con uno y si luego si quiere comience con otro. El público no es que tenga que actuar pero recomendamos que juegue. Que no escuche los audios mientras hace otra cosa, que se ponga unos auriculares y que se entregue un rato a la fantasía que le proponemos.

P.: ¿Cómo ve el teatro por streaming? Quiso hacer algo alejado a lo que se viene haciendo, teatro filmado subido a plataformas..

G.C.: El teatro es algo cuya naturaleza no admite ningún debate. Lamentablemente eso que es el teatro y que tiene que ver con el encuentro en vivo entre dos grupos humanos no sucederá por un buen tiempo. Pero, mientras, puede suceder la actuación inventándose múltiples formatos como soporte de lo actoral. Queremos remitir todo a lo conocido y nos perdemos la oportunidad de crear alternativas. El cine no reemplazó al teatro, tampoco la televisión, tampoco el radioteatro. Demos una tregua a la manía de nombrarlo todo. Esta crisis nos pone de cara a la incertidumbre. Abracemos esa incertidumbre que para algunos sectores puede ser insoportable y para otros puede ser infiltrar poesía incluso en situaciones tan hostiles como la comunicación vía WhatsApp. Escucho gente que se rasga las vestiduras por lo presencial, que es algo que todos añoramos, pero que desde hacía tiempo ya no estaba presente de cuerpo y alma en lo que hacían.

P.: ¿Cómo cree que tomará el público el pago para que le envíen mensajes por WhatsApp?

G.C.: Comprará el pasaje a una experiencia, no una entrada a una obra de teatro. Si logramos instalar algo de ese orden será un gran logro. El público tiene avidez de otro tipo de experiencias. Cada vez que me he arriesgado en zonas que parecían complejas de aceptar por el público, me ha ido muy bien. Esta no será la excepción. Hay unos textos de Loza que muerden en una sensibilidad convocante, hay un trabajo actoral entrañable.

P.: En su charla con actrices y actores ¿qué manifiestan en relación al arte y la cuarentena?

G.C.: Quien más, quien menos, todos hemos pasado por la euforia, el miedo, el enojo, la depresión, la angustia, el desconcierto, la claustrofobia, la saturación, la contradicción de sabernos por momentos bien mientras otros sufren. Pero mientras pasamos por todos estos estados creo que este grupo en algún momento coincidió en la necesidad de aceptar esta invitación de Nacho Fumero quien junto a Loza lanzó la idea desde Uruguay. Aceptado el desafío nos configuramos como cooperativa, sin ninguna garantía económica y nos tiramos a la pileta, nos lanzamos a esta aventura que nos tiene creando en pleno confinamiento, y que tal vez con parte del equipo argentino se haga también en España.

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