Vivi Tellas: "Me atrae de Lorca ese amor condenado por la sociedad"

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Con escenografía de Guillermo Kuitca (trabajaron juntos en "La casa de Bernarda Alba"), la nueva puesta se vería de forma presencial en 2021.

Se estrenó la versión Vivi Tellas de “Bodas de sangre”, de Federico García Lorca, cuya primera parte debutó la semana pasada en la plataforma del Teatro San Martín, la segunda lo hará mañana y la tercera el sábado 12. Tellas iba a lanzar este año su adaptación del clásico de Lorca, con diseño escenográfico de Guillermo Kuitca, pero la pandemia la terminó transformando en tres cortos audiovisuales llamados “Muy bodas de sangre, un biodrama trágico”, que prevé su versión escénica para 2021. La música y el diseño sonoro son de Diego Vainer, la iluminación de Matías Sendón, el vestuario de Julio Suárez, la escenografía de Guillermo Kuitca, la dramaturgia de Alejandro Quesada junto con Tellas y la dirección audiovisual de Agustina Comedi. Integran el elenco Cecilia Roth, Maite Lanata, Mauricio Paniagua, Esteban Meloni, Luciano Suardi, Mara Bestelli y Flor Dyszel, entre otros. Dialogamos con Tellas.

Periodista: ¿Qué sobresale de Lorca en esta obra?

Vivi Tellas.: Su poesía está llena de misterio, gracia y provocación. Lo que me atraviesa a mi, y siempre me parece desgarrador, es el amor a destiempo, el dolor del amor y el amor equivocado. También los amores condenados por la mira da social, la relación de lo privado con lo social. Lorca lo mira muy de cerca. También me interesa Lorca como autor y poeta asesinado por la dictadura por sus elecciones, su forma de ser, su deseo, libertad y provocación. Eso siempre me parece interesante en un autor así.

P.: Vuelve a trabajar con Guillermo Kuitca, con quien hizo en 2002 Bernarda Alba.

V.T.: Kuitca tiene en su obra de artista visual ese clima un poco trágico bastante lorquiano. Nos conocemos desde los 20 años, siempre nos admiramos y tenemos mucha coincidencia en nuestro mundo poético. Me gusta mezclarme con otros artistas que admiro y que aparezca algo desconocido. Elijo no tener tanto el control de mis propias ideas. Aquella experiencia fue un acercamiento muy intenso y para este proyecto teníamos desde enero presentadas las escenografías y vestuarios de Julio Suárez. La íbamos a hacer en la Martín Coronado y finalmente llegó este proyecto, que es más cine y no podíamos incluir esa escenografía ni vestuario por el protocolo, que tuvo mucha restricción y cuidado. Por eso también tomé la decisión de trabajar en blanco y negro. Con el equipo creamos esto mezclando las ideas que van creciendo y que después no se sabe de quién son. Se crea una tercera cosa, ahí radica la esencia del teatro.

P.: ¿Cómo se gestó este proyecto junto con los actores?

V.T.: Nos juntamos todo este año desde abril, e hice esta propuesta de hacer una indagación para prepararnos para hacer ‘Muy bodas de sangre”. El título se le ocurrió a un actor y me pareció muy acertado. Les propuse hacer una investigación biodramática y buscar en sus vidas algo que se pareciera a los temas que hay en Lorca como el amor equivocado, la aparición del destino, la tragedia súbita como tragedia contemporánea, esa que sucede inesperadamente y de golpe. Cada uno de los actores fue trayendo su historia y ahí fuimos reescribiendo esos relatos. Les dimos forma de dramaturgia y resultó en 18 retratos, representaciones. Son muchas, no queríamos ir a la confesión sino más a construir un relato y que pase por la emoción, que sean historias únicas que cada uno considerara muy singular en sus vidas o historia familiar. Algunos fueron muy atrás, otros lo situaron en el presente biográfico y otros trajeron historias familiares.

P.: Siempre está volviendo a Lorca.

V.T.: Creo que tiene que ver con aquello que dije de la injusticia, la represión y porque nos refleja a nosotros por nuestra historia. Es una posición política sobre la libertad de elegir y del deseo, Lorca mira eso y su vida fue así. Hay algo en Lorca q me interesa mucho y es la inocencia, que me parece fundamental para seguir creando. Nunca saberlo todo, siempre tratar de construir. Eso se logra con la inocencia y el estar sorprendiéndose todo el tiempo.

P.: Sobre ‘Bernarda Alba’ había dicho que su encierro era mucho más brutal que el de la pandemia.

V.T.: La pandemia es algo nunca vivido por mi generación. No le agradezco nada, me parece horrible decirle gracias, es una situación de restricción y quizá de mirar para adentro, de introspección, de mirar para atrás a ver qué pasó. Es un tiempo más lento, es encierro por cuidado, a diferencia del encierro de Bernarda Alba que es una decisión basada en la ignorancia. Esto es fuerza mayor aunque también hay algo desconocido que está pasando en todo el mundo. En este contexto llega esta obra que nos permitió estar conectados y acompañarnos. Hicimos un trabajo intenso y lleno de revelaciones, estudiando en la historia familiar, lo que redundó en un tiempo productivo para todos.

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