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Le cuesta trepar en lo que hace a lo obtenido por lo más genuino del negocio -tarifas mediante- y es así que en estos primeros nueve meses fijó un «ingreso por ventas» de $ 3.466 millones, que al deducirle los «costos» le propocionaron $ 542 millones de beneficios directos. No muy lejos de los $ 501 millones de 2007 y tampoco de los $ 500 millones ganados en 2006. Si se descuenta lo inflacionario, es fácil advertir que lo mejor del trienio estuvo en el primer año, donde precisó sumar mucho menos en «ingresos» (con sólo $ 2.816 millones). Ahora, $ 800 millones más adelante en cuanto a generación de facturación, solamente son unos $ 40 millones de utilidad bruta, lo que la separa de dos ejercicios previos.
Sin embargo, hubo una diferencia bien positiva en la línea final, donde llegó la compañía con $ 262 millones favorables, respecto de $ 162 millones de 2007 y los $ 172 millones de 2006. Ergo, producto esto de la zona baja y donde el castigo por lo «financiero» fue menor -hasta setiembre- como para permitirle mejores sumas finales al cuadro.
Para encontrar logros, hay que buscarlos por otros flancos -más allá del cuadro-, como, por ejemplo, en haber reducido sus pasivos totales desde los casi $ 5.100 millones de 2006 a $ 4.554 millones en 2007 y ahora resumidos a solamente $ 3.533 millones. Lo que liberó más patrimonio neto, con suba de valor libros, y mejorando sus relaciones básicas. Llegó a los nueve meses con $ 262 millones acumulados, pero lleva reserva especial, y es una buena carta. A saber...
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