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Tensión en la UCR por el regreso de la “Coordinadora”
Esa puja servirá como muestra del futuro equilibrio de poder dentro del radicalismo para los dos próximos años, donde Sanz y Morales deberán llevar adelante una campaña presidencial en la que el candidato, por ahora, seguramente será Julio Cobos y por lo tanto no les será fácil controlar el proceso.
El conteo final de delegados para llegar a la elección del viernes todavía no terminó. Es seguro que no habrá votación, sino un tanteo previo de fuerzas hasta el último minuto, como suele suceder en el radicalismo.
De esa puja hay algunos cargos que no están en duda. El de Sanz, como candidato de consenso está cerrado desde hace tiempo, tampoco se discute el control del Instituto de Políticas Públicas de la UCR que quedará en manos del mendocino Raúl Baglini, quizás acompañado de otro estratégico del radicalismo, el cordobés Mario Negri. Ese instituto será el encargado de elaborar el plan de acción del partido en todas las áreas para presentar en las elecciones de 2011.
El resto de la constitución de la mesa de conducción seguía ayer en discusión. La «resistencia» consideraba que el cobismo no contaba con más de 30 delegados, de los 92 que sesionarán. Como en muchas provincias no hubo internas, la mayoría de los delegados que irán al plenario del viernes en el Comité Nacional son los que vienen del año pasado. Ese esquema es el que le impidió al cobismo subir el número de delegados.
Ésa es la base por la que el grupo que lidera Morales consideraba imposible cederles la vicepresidencia primera de la UCR.
El razonamiento es simple: si Sanz es el presidente de la unidad, el cargo siguiente le corresponde a la mayoría partidaria.
Hasta ahora, en la lista de candidatos a la mesa que lanzó el cobismo están el rionegrino Pablo Verani (un histórico de la generación de Raúl Alfonsín), Baglini, Jesús Rodríguez y el cordobés Carlos Becerra.
Y de allí parten algunos de los problemas con el resto del partido. Muchos de los delegados al Comité Nacional llegaron desde las provincias con la idea de comenzar a pisar firme en la nueva administración. Después de años de militancia no están dispuestos a cederles puesto a otros históricos de la UCR que ahora amenazan con volver e intentar controlar el partido una vez más.
De ahí que las negociaciones se compliquen. Por ejemplo, muchos delegados del interior no cuestionan la figura de Cobos como futuro candidato presidencial, pero no aceptan intermediarios en su trato con él. Los ejemplos sobran: los radicales que en Santa Fe le ganaron la estructura a Luis «Changui» Cáceres no están dispuestos ahora a que otro histórico de la Junta Coordinadora Nacional los represente, simplemente exigen ser ellos mismos quienes se sienten en la conducción. Ese ejemplo se repite en casi todo el país.
El otro punto que la nueva conducción quiere dejar en claro desde el próximo viernes es que se privilegiará la sociedad en el Acuerdo Cívico y Social. No será aceptada ninguna otra idea, como la que se ventiló en las últimas semanas para un acercamiento con Francisco de Narváez.


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