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Terapia de shock en campaña de Scioli que se juega en PBA
Mientras sigue su campaña de cercanía con caminatas y visitas, Daniel Scioli se anima a una serie de spot más jugados: en estas horas empezará a circular uno donde usa los globos del PRO para cuestionar promesas y posturas de su competidor, Mauricio Macri.
El 25-O, a pesar de la derrota en el tramo de gobernador, y la teoría del ancla que el PJ le imputa a Aníbal Fernández, y de los numerosos derrapes en el conurbano y el interior, en el renglón presidencial, el FpV bonaerense mantuvo su incidencia histórica: de los 9,3 millones que juntó Scioli en octubre, 3,5 millones tuvieron el sello PBA, eso es 38,1%. Lineal: la caída en porcentajes respecto a las presidenciales anteriores, no fue más pronunciada en Buenos Aires. A priori, la tesis de los gobernadores del interior de que la elección se perdió en Buenos Aires, queda refutada con esos números: en la provincia mayor, el derrumbe fue similar al del resto del país o, incluso, menor.
Otros casos. Córdoba aportó 4,47% de los 8,3 millones de votos que Cristina logró en 2007 y en octubre arrimó 4,46% a la global de Scioli. Ocurrió parecido en Santa Fe, Entre Ríos y Santa Cruz pero hubo variaciones en Tucumán (5,02% en 2007 y 4,88% el 25-O), Chubut (1,83% en 2007 a 1,27% en octubre) y, entre otros, Jujuy (donde cayó de 2 a 1,63%). Pero, sobre todo, Mendoza: allí, Cristina reunió en su primera elección, el 5,66% de lo que juntó a nivel nacional,pero de esa provincia solo le llegó el 3,65% a Scioli. El fin de la Concertación, tan resistida por el peronismo, se sintió numéricamente en Mendoza.
Terapia
Hay, sin embargo, un dato contundente: entre la PASO y la general, el FpV mejoró en la provincia de Buenos Aires apenas 144 mil votos (de 3.418.176 a 3.563.089) mientras Cambiemos pegó un estirón de 2.510.298 a .3.134.779, lo que implica la incorporación de casi 625 mil votantes extra. El ring bonaerense es, por eso, el lugar donde se determinará el resultado del balotaje y al que Scioli le dedicará, de aquí hasta el 22-N, casi la totalidad de la campaña.
El sciolismo logró salir, este fin de semana, del pavor en que lo sumergió el resultado de la elección general. El domingo, el candidato se rodeó, en plan terapia de shock, con su equipo de asesores externos e internos (también escucha a un ecuatoriano) y fijó el tono general de la campaña y su hoja de ruta, una especie de escalada para llegar en tendencia positiva al debate del 15-N al cual, como contó este diario el lunes, Scioli apuesta buena parte de la suerte electoral. El viernes, en tanto, empezarán a rotar por los medios una serie de spots más intensos en los que, sin una agresión directa o personal, buscará exponer al candidato de Cambiemos. La frase de los campañólogos sciolistas es más emotiva: "vamos a desenmascarar a Macri".
El menú de la ilusión peronista se nutre de tres impresiones. El repunte en las encuestas, que lo muestran en ascenso y acercándose a Macri; la unificación del peronismo detrás de la campaña más allá de guerrillas e internas, y la expectativa de convertir el balotaje en un duelo mano a mano entre candidatos. Los tres criterios son subjetivos pero el último es, más que nada, revelador: el sciolismo asume que si la disputa se expresa entre cambio y continuidad, Macri se consolida como favorito pero que si la discusión gira en torno a los candidatos, entre los futuros presidentes, la disputa se vuelve más pareja.
Neutralizar
Scioli ya ensayó un spot para desmarcarse de Cristina, para ser "más Scioli que nunca" a la vez que apunta a lograr que Macri sea el "Macri de antes", el del archivo incendiario y las definiciones políticas y económicas espanta votos. El equipo sciolista rastrea, en simultáneo, un formato para neutralizar a María Eugenia Vidal, la gobernadora electa y quizá la principal estrella electoral del PRO, incluso por encima de la figura de Macri. El candidato presidencial no da paso en Buenos Aires sin estar escoltado por Vidal. Ayer, vía Iván Budassi, el recaudador bonaerense, Scioli jugó una carta: aseguró que Scioli, en caso de ganar el balotaje, enviará como presidente asistencia económica a la provincia de Buenos Aires que estará gobernada por Vidal y, en el plano local, con 67 municipios en manos de intendentes de Cambiemos."Scioli garantizará los recursos" dijo Budassi, titular de ARBA, con la intención de bloquear el fantasma de la falta de gobernabilidad en la provincia si Scioli revierte la tendencia y gana la presidencial.
Mientras Macri se mueve junto a Vidal, Scioli sistematizó la campaña de cercanía y estrenó el formato en se somete a interrogatorios callejeros de los vecinos. "La campaña convencional se terminó dice un campañólogo sciolista y aunque lo dice para este caso, la sentencia quizá valga como una generalidad.


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