23 de septiembre 2010 - 00:00

Timerman festejó fin de hostilidades con Italia

Nueva York (enviado especial) - Héctor Timerman, como canciller, no sólo avanzó en Nueva York con la agenda de encuentros bilaterales que tenía previstos, sino que además cubrió los baches que dejó Cristina de Kirchner al haber postergado su viaje para que Néstor Kirchner la acompañase. Ayer, junto a Jorge Argüello, representante ante la ONU, celebró con euforia lo que el Gobierno argentino cree es la recomposición definitiva de las relaciones con Italia, el conflicto hasta ahora más duro de solucionar después del default que dejó a miles de bonistas de ese país furiosos y aún litigando en tribunales de todo el mundo al haber rechazado el primer canje de deuda y, en algunos casos, también el segundo.

Timerman y Argüello se reunieron ayer en este ciudad con el canciller italiano Franco Frattini. De allí, según dijeron, salió la propuesta de relanzar las relaciones entre ambos países, en materia económica, comercial y cultural. Más allá de esas declaraciones diplomáticas, hubo dos temas concretos: el Gobierno reconoce que se discutió sobre la situación de la deuda, los bonistas aún en default y la que se mantiene con el Club de París y que los italianos están dispuestos a levantar sus protestas por el caso de la compra de Telecom Italia por parte de Telefónica, bloqueada en la Argentina por Defensa de la Competencia.

El broche para el reencuentro sería en marzo en Buenos Aires: Frattini se comprometió a realizar una visita de Estado como relanzamiento de unas relaciones que se mantienen congeladas desde hace años, incluyendo los convenios de cooperación y financiamiento para pymes que ese país tenía cerrados con la Argentina. Ni siquiera el encuentro, hace un año, entre Cristina de Kirchner y Silvio Berlusconi, cuando compartieron codo a codo junto a Barack Obama la mesa principal en el almuerzo de honor que brindó Ban Ki-moon en la ONU, había conseguido algún avance.

Reemplazante

Timerman, en medio de un maratón de encuentros bilaterales con cancilleres de todos los colores, cumplió ayer el rol de reemplazante de la Presidente en el World Leaders Forum, organizado por la Foreign Policy Association, evento que había estado programado para Cristina de Kirchner.

Pero no hubo diferencias: desplegó allí un discurso que bien podría haber salido de ella.

También hubo espacio para Gran Bretaña: «En este mundo moderno es inconcebible que se mantengan los colonialismos y que existan dobles estándares, y que países como el Reino Unido desoigan a la ONU, y en general a toda la comunidad internacional, que viene incansablemente pidiendo que se siente a discutir y negociar con la Argentina». Ese mensaje será repetido mañana ante la Asamblea por la Presidente.

Tanta apelación a la integración en Sudamérica tenía su explicación. Por la noche, junto a Argüello, embajador ante la ONU, participó de una cena de cierre de la Foreign Policy Association, donde el invitado de honor fue el chileno Sebastián Piñera. Ahí también debió haber estado Cristina de Kirchner para aplacar la crisis que viven los dos países por la negativa aun de conceder la extradición al terrorista Galvarino Apablaza Guerra.

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