12 de junio 2013 - 00:00

“Todos le debemos mucho a la creadora de Harry Potter”

Gray: “Me pareció que el de los teenagers era un grupo muy interesante al que dirigirme porque ellos atraviesan una época importante de su vida, en la que pasan tantas cosas y tantas cosas se deciden”.
Gray: “Me pareció que el de los teenagers era un grupo muy interesante al que dirigirme porque ellos atraviesan una época importante de su vida, en la que pasan tantas cosas y tantas cosas se deciden”.
"Todo escritor procesa una cantidad de fuentes e influencias para realizar su obra", afirma la escritora estadounidense Claudia Gray, autora de la exitosa saga de jóvenes vampiros "Medianoche", "Adicción", "Despedida", "Renacer" y "Balthazar" y de las novelas "Inmortal", "Vacaciones en el infierno", y "Aguas oscuras", todas editadas por Montena, que la han convertido en autora de best sellers a nivel internacional. El nombre real de Claudia Gray es Amy Vincent, y ha sido abogada, jockey, periodista y camarera antes de dedicarse por entero a escribir novelas de vampiros para adolescentes. En una sala de la embajada de los Estados Unidos no reunimos a dialogar sobre el conjunto de su obra.

Periodista: ¿Es la primera vez que visita Buenos Aires?

Claudia Gray:
No, estuve hace siete años, pero como turista. Uno escucha muchas veces hablar de Buenos Aires. Me dio curiosidad y decidí venir a conocer el sur de América. Fue un viaje rápido que hicimos con una amiga mía. Estuvimos en Chile, visitamos Santiago, Viña del Mar, Puerto Montt, y después de andar por la Patagonia, desembarcamos en Buenos Aires.

P.: Ciudad que es mencionada en la saga que la hizo conocida.

C.G.:
En la saga que comencé con la novela "Medianoche", y ya lleva cinco novelas, Balthazar, joven estudiante de medicina y vampiro, viaja a Buenos Aires y manda una postal desde aquí. Quisiera incorporar más plenamente Buenos Aires en alguna de mis novelas, pero para eso tendría que conocer mejor la ciudad.

P: Podría hacer que alguno de sus personajes venga a aprender a bailar tango.

C.G.:
Eso va a depender que yo venga a Buenos Aires y aprenda a bailar tango. Para que así los vampiros bailen tango, algo que no les quedaría nada mal, pero para eso va a pasar mucho tiempo.

P.: ¿Cómo aparece en usted la idea de escribir novelas para gente joven?

C.G.;
Uno trata toda la vida de superar las experiencias que tuvo cuando era teenager, en mi caso, la época de mis 16 años. Creo que muchos no logran recuperarse de esa etapa de su vida. Es un tiempo de cambios, de transformaciones. Durante mucho tiempo pensé que no me iba a reponer de mi adolescencia, que iba a ir toda la vida arrastrando los traumas del colegio secundario. De algún modo la adolescencia es el período de la vida en que uno realmente puede decidir quién es, quién va a ser y quién quiere ser. Hasta ese momento uno aún depende de la venia o la decisión de sus padres para todo. Me pareció que los teenagers era un grupo muy interesante al que dirigirme porque ellos pasan por una época importante de su vida, en la que pasan tantas cosas y tantas cosas se deciden. Viven las tribulaciones de unos años tan problemáticos como apasionantes.

P.: ¿Es por eso que sus libros tratan el tema de la identidad, del amor y la muerte, y el mundo de las fantasías, que en su obra se conectan con lo fantástico, lo gótico, lo paranormal?

C.G.:
No me construyo un esquema para tratar esos temas, como le ocurre a todos los escritores tengo atracción especial por ciertos asuntos. Hay temas como los del amor y la muerte que están en la gran mayoría de los relatos, en todo caso se tiene que ver la forma de contarlos. En mi caso, la inspiración viene de la mano de un personaje y de una premisa. La cuestión es encontrar un personaje que me fascine y tenga ganas de saber de él. Y a ese personaje le tiene que pasar algo interesante en un lugar interesante. De esa conjunción surge en mí la inspiración.

P.: ¿Importa más su fantasía que la realidad, por ejemplo en "Aguas oscuras" donde trata de una sirvienta de 18 años y el hijo de un magnate que viajan en el Titanic?

C.G.:
La fantasía, en ese caso, no es más importante que la realidad, pero la fantasía es una herramienta básica cuando se escribe una novela. Situaciones que proceden de la imaginación, que podrían parecer inverosímiles, elipsis, metáforas, juegos con lo simbólico, permiten que el lector viva con intensidad las emociones de los personajes, tenga creciente empatía con ellos y se entretenga siguiéndolos. En "Aguas oscuras" busqué mezclar fantasía y realidad pero, como no me ocurrió en otros casos, tuve que respetar hechos que ocurrieron en el Titanic. Usé, por ejemplo, el plano del barco para ubicar en cada momento a los personajes. Creo que lo que tiene de novedoso ese libro son los elementos paranormales que enriquecen el esperable romance.

P.: ¿Cuál es el recorrido que buscó trazar en la saga iniciada con "Medianoche"?

C.G.:
Creo que la línea de la historia podría ser: Romeo y Julieta con un vampiro y un cazador de vampiros. Cuento de dos personas criadas y educadas en forma muy severa, con un mundo muy acotado. Un día salen de su encierro y descubren que el mundo es mucho más grande de lo que les habían dicho, y que hay reglas que les impusieron que se pueden romper. Ese romper las reglas no es gratis, sufren las consecuencias, tienen que pagar un precio por ello.

P.: ¿Qué relación tiene su obra con la saga "Crepúsculo"?

C.G.:
Cuando empecé a escribir "Medianoche" no estaba al tanto del éxito que estaba teniendo "Crepúsculo", pero mi agente sí, y fue muy inteligente, se dio cuenta como podíamos aprovechar eso para apoyar mis libros. El tema de los vampiros no me vino de "Crepúsculo" sino de series de televisión, como "Buffy, la cazavampiros", "Angel", entre otras. De cualquier modo le estoy agradecida a Stephanie Meyer porque gracias a ella los teens se hicieron fans de los vampiros. Creo que las distintas novelas de quienes escribimos sobre vampiros no compiten entre ellas. Cada lector es fiel a un estilo, y por lo tanto cada escritor tiene su propia audiencia.

P.: Bueno, Stephanie Mayer ahora ha pasado a contar de aliens.

C.G.:
La verdad no sé en qué está trabajando. Se me ocurre que debe de estar quemando plata en la chimenea de su casa para pasar calentita el invierno [risas]. Creo que ya puede escribir sobre lo que quiera porque sus fans van a serle fieles y la van a leer.

P.: Su influencia es más de las series de televisión y de las películas que de los libros, entonces.

C.G.:
Es una suma de cosas donde está todo eso. No es que tenga una idea y voy detrás de ella porque se relaciona con algo que vi o leí. Las influencias son muchas. Podría decir que en "Renacer" sentí la influencia de la serie "Angel" pero también de libros que vienen de Bram Stocker para acá, y de mis sueños juveniles de colegios caros a los que me hubiera gustado ir, y no pude. Todo creador procesa un montón de fuentes e influencias para realizar su obra.

P.: ¿Todas las mujeres que escriben sagas le deben algo a la autora de Harry Potter?

C.G.:
No más que todo los hombres que escriben sagas después de la señora Rowling. Todos le debemos mucho. Su aporte es impresionante, supo capturar a gente joven que se suponía que no se iba a ponerse a leer un libro de 400 páginas. Comenzó contando la historia de un chico y lo fue haciendo crecer, avanzar hacia la adolescencia, y así fue llevando a sus lectores que eran chicas y chicos que también iban creciendo, y en los últimos libros de Harry Potter ya eran jóvenes adultos. Esos fans hicieron otros fans de todas las edades. A Rowling le debemos el que haya impulsado la pasión por leer novelas. Y es un ejemplo también porque bajó de multimillonaria a millonaria debido a la cantidad de dinero que donó a obras de caridad.

P.: ¿Cuál es su método de trabajo?

C.G.:
Tengo un no método. Mi cerebro no está preparado para escribir por la mañana. Los planetas se suele alinear por la tarde. Hay días que escribo ocho horas sin parar y otras que sólo destilo tres frases. Si escribo 3.000 palabras me tomo la noche libre, me dedico a mimarme y recargar energías. Me gusta escribir por la noche, y tengo la suerte de escribir en New Orleans, un lugar absolutamente gótico.

P.: ¿Qué está escribiendo ahora?

C.G.: Pasé a la ciencia ficción, estoy escribiendo "Firebird", "Pájaro de fuego", cuya inspiración me apareció a partir de una leyenda rusa que Igor Stravinsky convirtió en un concierto para ballet, pero realmente de una gira de promoción de mis libros. Me interesó la historia de un pájaro que invita a un viaje mágico, que por mágico no se sabe adónde va a terminar. En mi novela cuento de la hija de dos científicos que crearon un dispositivo para viajar por distintas dimensiones al que bautizaron Firebird. La chica viajando por diversas dimensiones y va viendo diferentes versiones de ella misma. En la gira promocional de mis libros yo tenía que saltar de andar por ciudades de Estados Unidos a viajar por distintas ciudades de Australia. Esos saltos me hicieron pensar en alguien que pudiera experimentar eso en distintas épocas, en diversos mundos.

Entrevista de Máximo Soto

Dejá tu comentario