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Tonolec enriquece un estilo consolidado
Charo Bogarín, la imponente cantante del dúo Tonolec, y su compañero Diego Pérez (director y acompañante desde las máquinas), aciertan al incorporar estupendos músicos en vivo.
Tonolec nos tenía acostumbrados a que era muy claramente un dúo, con la voz principal y prácticamente excluyente de Charo Bogarín, y el músico-director Diego Pérez, manejando el «acompañamiento» desde las máquinas, con un resultado que muchos caracterizaron, a falta de mejor denominación, como «folklore electrónico».
No puede pensarse a Tonolec sin recordar sus antecedentes biográficos personales: Charo, cantante y periodista, nació en Formosa pero se instaló desde pequeña Resistencia. Diego es compositor y nació en el Chaco. Allí se conocieron y, curiosos de la cultura toba que tenían tan cerca, se pusieron a estudiar su música. Tomaron muchas de sus canciones tradicionales en lengua «qom», compusieron otras en ese idioma o en castellano, sumaron algunos clásicos del folklore argentino y armaron una propuesta sin dudas original. Es que a un sonido diferente, dado por el tipo de marco sonoro, le agregaron siempre una puesta visualmente atractiva, colorida, en una suerte de «etnicismo chic» que permite resaltar la belleza personal de la cantante. Con eso, grabaron y editaron tres discos: «Tonolec» (2005), «Plegaria del árbol negro» (2008) y «Folk - Los pasos labrados» (2010).
Rompiendo en parte con su historia, sobre el final del año pasado, decidieron grabar un DVD en vivo pero optaron por la variante «acústica», para lo que debieron rodearse de varios músicos y adaptar los sonidos electrónicos a los del piano, el acordeón, los aerófonos o las diferentes percusiones. Lo hicieron en el teatro más importante de Resistencia, el Guido Miranda y el círculo se está cerrando con este concierto que vimos ahora en Buenos Aires.
Hay que decir entonces que esta versión con instrumentos y músicos «reales» les vino muy bien, puesto que los obligó a no dormirse en los laureles de un proyecto que está artísticamente consolidado. Charo Bogarín fue la imponente cantante de siempre. Diego Pérez comandó con solvencia, desde las teclas o desde la guitarra, un grupo con una fuerte impronta percusiva. Presentaron un repertorio que mezcló materiales de los tres discos y algunas muy pocas novedades. Tuvieron como invitado especial a Ramón Ayala, un compositor emblemático de nuestro folklore -autor, por ejemplo, de «El mensú» y «El cosechero»- cuya actuación como cantante estuvo lejos de sus mejores épocas. Y abrieron un juego hacia lo acústico que, dados los muy buenos resultados, es probable que no abandonen del todo en el futuro.


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