La aeronave, perteneciente a Tatarstan Airlines y procedente de Moscú, se estrelló y explotó tras un abortado intento de aterrizar en el aeropuerto de Kazan, localizado a unos 800 kilómetros al este de Moscú.
Tras el siniestro, los 44 pasajeros y seis tripulantes fallecieron, dijo la Agencia de Transporte Aéreo Federal. "No hay sobrevivientes", confirmó el portavoz de la autoridad aeronáutica Serguei Isvolski. Mientras tanto, el aeropuerto fue cerrado hasta que se esclarezcan las razones de la tragedia.
El jefe del Kremlin, Vladimir Putin, manifestó su pésame y le encomendó a su ministro de Transporte, Maxim Sokolov, que viaje de inmediato a Kazan. Asimismo, el presidente ruso dispuso la formación de una comisión investigadora. La catástrofe debe ser aclarada por completo, añadió. La agencia local Interfax habló de un error del piloto como causa del accidente. Sin embargo, los investigadores dijeron que investigan varias razones para el siniestro. Interfax, citando una fuente de seguridad, recordó que la misma aeronave sufrió un incidente en noviembre de 2012, cuando debió regresar al aeropuerto de Kazan por un descenso en la presión de la cabina tras el despegue. En dicha oportunidad, nadie resultó herido.
Funcionarios indicaron que el Boeing tenía 23 años. Las condiciones meteorológicas al momento del aterrizaje eran buenas, relató un funcionario. Entre las víctimas se encuentran el hijo mayor del presidente de Tatarstan Rustam Minnekhanov, Irek, así como el jefe local del Servicio de Seguridad Federal ruso, Alexander Antonov.
| Agencia DPA |



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