Tras el guiño de Kirchner, irrumpen más candidatos PJ

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«Ojo que éste también juega». Un puñado reducido de diputados del PJ escuchó la frase de Néstor Kirchner que, con un movimiento del mentón, señaló a Florencio Randazzo. En ese instante, simulacro o anticipo, subió al ministro de su esposa al ring de los aspirantes a la gobernación bonaerense.

Un rato antes, esa noche en La Plata, el patagónico había declarado abierta la temporada electoral al proponer vía libre para construir postulaciones en todos los planos. Y, en persona, se encargó de anunciar que Randazzo integraría el pelotón de candidatos.

Aunque luego, Kirchner dijo que hay que «sacarse la urna de la cabeza» y que no es momento de hablar de candidaturas, fue quien autorizó en la provincia el surgimiento de aspirantes paralelos a los ya instalados: Daniel Scioli, Sergio Massa y el platense Pablo Bruera.

En estas horas, podría irrumpir otro jugador en la grilla del PJ: el intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi, comenzó a transitar el sendero hacia una futura candidatura en la provincia. «Lo está analizando», dijeron ayer a Ámbito Financiero desde su entorno.

Giustozzi, de 45 años, gobierna el tercer distrito más populoso de Buenos Aires y explora, desde esa trinchera, la decisión de anunciar su intención de anotarse en la carrera por la gobernación. En pocos días, dicen a su lado, formalizará su decisión.

Inciden varios factores en ese movimiento. Giustozzi, que forma parte del staff de la FAM que preside el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, sondeará el nivel de respaldo en los demás dirigentes de la Tercera Sección (conurbano sur), a la que pertenece. Mientras tanto, sus laderos muestran números que lo ubican, en el universo del conurbano sur -excluida La Matanza-, con índices de intención de voto del 14,9%, tercero detrás de Scioli, que ronda el 30%, y de Francisco de Narváez, que está por debajo de los 25 puntos.

Supera, de acuerdo con esos datos, a los dos intendentes que hasta ahora expresaron su intención de competir por la gobernación: Massa y Bruera. Aunque la zona sur no tiene una postura uniforme, la maniobra de Giustozzi apunta a compensar a la Primera que tiene un candidato instalado, Massa. Jefe comunal desde 2007, cuando derrotó al histórico Jorge Villaverde, Giustozzi -puntualizan sus operadores para presentarlo en sociedad- tuvo su origen en organismos de DDHH y encabezó, en los 80, durante la gobernación de Antonio Cafiero, la JP.

Ese currículum, se apasionan a su lado, podría convertirlo en una figura seductora de sectores medios habitualmente reacios a los candidatos del PJ ortodoxo. De todos modos, la irrupción de Giustozzi -hasta ahora no contemplada en la grilla de aspirantes- no implica que aparezca como «el candidato» de la Tercera. Simple: un sector del PJ del Sur se alinea detrás de la reelección de Scioli y apuesta a ubicar al segundo en la fórmula.

Son días de clamores. Así como el intendente de Brown asegura entre sus íntimos que otros dirigentes le piden que se lance como candidato, lo mismo le ocurre a Randazzo, que en varias reuniones con dirigentes del randazzismo distribuidos por la provincia le reclaman que se suba al tren de 2011. El ministro, sin embargo, todavía no transmitió ninguna certeza, incluso a pesar de que haya sido el propio Kirchner quien aspira a movilizar el PJ bonaerense y cree que eso lo logra instalando muchos candidatos como antesala de una primaria grande en Buenos Aires.

En simultáneo, Scioli avisó, a través de su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, que su proyecto bonaerense «necesita ocho años», y Massa, desde una plataforma de kirchnerista crítico y como ordenador de un grupo de intendentes (entre ellos, Cristian Breitenstein, José Eseverri y Luis Acuña), cincela su propia postulación.

A once meses del cierre de listas para las primarias, la gatera peronista se amplía y podría hacerlo aún más si Hugo Moyano decide entrar en la disputa y si Alicia Kirchner, a quien el patagónico mandó a armar a la provincia, se agrega como otra opción K para la gobernación.

Pablo Ibáñez

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