11 de noviembre 2016 - 00:00

Tras una campaña feroz, Obamay Trump apartaron la hostilidad

El republicano calificó de “honor” la reunión con el demócrata quien, a su vez, dijo haber “renovado” su confianza en su sucesor.

DISTENSIÓN. El actual y el futuro mandatario se permitieron un chiste cuando los periodistas empezaron a preguntar. “Acá tenés una buena regla”, dijo Obama, “nunca respondas preguntas cuando ellos comienzan a gritar”.
DISTENSIÓN. El actual y el futuro mandatario se permitieron un chiste cuando los periodistas empezaron a preguntar. “Acá tenés una buena regla”, dijo Obama, “nunca respondas preguntas cuando ellos comienzan a gritar”.
Washington - Donald Trump y Barack Obama no se habían visto nunca en persona antes de la reunión de más de hora y media que mantuvieron ayer en la Casa Blanca para preparar el traspaso de poder que culminará el 20 de enero.

Tras haber arremetido contra sus políticas y su propia persona, llamándolo entre otras cosas "fundador" del Estado Islámico (EI), Trump definió como un "gran honor" haber conversado con el aún mandatario y, más aún, lo calificó de "muy buen hombre".

"Voy a contar con el presidente Obama en el futuro, incluido su consejo", aseguró el magnate en su primera aparición pública tras el breve discurso de la victoria en la madrugada del miércoles en Nueva York. Entonces, como ayer, sus palabras fueron muy medidas, alejadas de la retórica agresiva y las duras formas que utilizó en la campaña.

Obama y Trump se reunieron en el Despacho Oval, en el que el republicano se instalará el 20 de enero, y desde allí se dirigieron después a los periodistas. Aunque estuvieron serios, la cordialidad fue la tónica.

El mandatario saliente habló de una "excelente conversación" entre ambos y dijo sentirse "animado" por el deseo de su sucesor de trabajar con su equipo.

"Quiero enfatizar, señor presidente electo, que ahora vamos a hacer todo lo que podamos para ayudarlo a tener éxito, porque si usted tiene éxito, el país tendrá éxito", afirmó, sentado junto a Trump frente a la chimenea del Despacho Oval.

El actual mandatario, que hace apenas tres días alertaba en sus mitines de que Trump no era "apto para la Presidencia", trataba así de reconciliarse con un hombre que en 2011 impulsó el rumor de que el actual mandatario no había nacido en Estados Unidos.

"Las ideas del presidente no cambiaron, pero el pueblo estadounidense habló y Obama está decidido a lograr la transición más fluida posible", dijo ayer el vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, en su conferencia de prensa diaria.

Tregua

En sus breves declaraciones a la prensa tras la reunión, Trump definió a Obama como un hombre por el que siente un "gran respeto", y aseguró que aunque la reunión fue más larga de lo previsto, si fuera por él "podría haber durado mucho más".

"Estoy deseando trabajar con el presidente en el futuro, incluido para pedirle consejo", afirmó y dijo haber repasado con el jefe de Estado "muchas situaciones, algunas maravillosas, y otras difíciles".

"Creo que es importante que todos, independientemente de nuestro partido y preferencias políticas, nos unamos ahora y trabajemos juntos para lidiar con los muchos retos que afrontamos", dijo Obama.

La logística de la transición consumió "una buena parte" de la reunión, según Earnest, dado que Trump tiene pocas semanas para elegir más de 4.000 cargos políticos para su administración, entre ellos más de 1.200 que deberán ser confirmados por el Senado.

"Obama salió de la reunión con una confianza renovada en la capacidad" de Trump de manejar la transición, sostuvo el vocero de la Casa Blanca.

Mientras, la primera dama, Michelle Obama, recibió en la residencia presidencial a su sucesora, Melania Trump. Ambas tomaron un té, salieron al balcón Truman y recorrieron la planta principal de la Casa Blanca junto al historiador encargado de preservarla, Bill Allman.

"Mantuvieron una conversación sobre la experiencia de criar hijos en la Casa Blanca", dado que las dos hijas de los Obama eran pequeñas cuando se mudaron a esa residencia y el matrimonio Trump llegará acompañado de su hijo de diez años, Barron.

No obstante el trato cordial, la tensión entre Obama y Trump quedó patente en la sigilosa llegada del presidente electo, que ingresó a la Casa Blanca por el jardín sur para evitar a la prensa, y en el hecho de que no hubiera una fotografía de los dos matrimonios juntos, como sí ocurrió en 2008 cuando George W. Bush recibió a Obama.

Earnest argumentó al respecto que habían preferido que la foto tuviera lugar en el Despacho Oval al final de la reunión.

El vicepresidente Joseph Biden recibió ayer a la tarde a su sucesor, Mike Pence.

En tanto, Trump se reunió también en Washington con los líderes republicanos del Congreso: el de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y el del Senado, Mitch McConnell.

"Vamos a hacer cosas absolutamente espectaculares para los estadounidenses", dijo tras el encuentro el mandatario electo.

Agencias DPA, EFE, AFP,

ANSA y Reuters

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