14 de septiembre 2009 - 00:00

Tribu K lanzó a Néstor 2011

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
Néstor Kirchner tiene un coro que invoca, sin eufemismos, su candidatura a presidente para 2011. Sonó hace horas en una cumbre reservada, y se hará pública y oficial el sábado próximo, quizá con la presencia del patagónico en un cabildo abierto.

Los voceros formales, los papistas de esta hora, de lo que el ex presidente desliza en privado -no se sabe si como amenaza o como objetivo definitivo- son los cruzados del Movimiento Evita, grupo que capitanean Emilio Pérsico y Fernando «Chino» Navarro.

Un cabildo abierto, pretenciosamente llamado «de la militancia», en la Facultad de Sociales de la UBA, se convertirá en la primera tribuna donde referentes del kirchnerismo, entre ellos funcionarios y legisladores, proclamarán abiertamente la reelección de Kirchner.

En julio pasado, todavía con la tibieza de la derrota del 28-J, el ME con otros grupos, entre ellos Peronismo Militante, la kirchnerizada Aníbal Verón, la 26 de Julio, más vertientes y desprendimientos varios tuvieron una cita inicial para «repensar» la derrota.

Planearon, luego, una cumbre el 22 de agosto de la que participaría Kirchner. Al final, el patagónico los sacó de su agenda, se fue al Sur y el encuentro se licuó. Para no volver a caer en esa emboscada, armaron la cita del sábado sin siquiera pedirle permiso al ex presidente.

No descartan, igual, que el patagónico aparezca sin avisar como hizo en el Parque Lezama durante un encuentro de Carta Abierta. De todos modos, con su presencia o si ella, el ME con los demás grupos, más una larga hilera de líberos y caciques sindicales, emitirá con proclama asamblearia la candidatura a presidente del patagónico.

En aquel encuentro estuvieron los sindicalistas moyanistas Julio Piumato y Omar Plaini -hay un nexo más fluido de lo que trasciende entre Pérsico y el camionero-, los legisladores Luis Ilarregui, Stella Maris Córdova, Marita Perceval y Sandra Cruz, además del intendente de Ensenada, Mario Secco, entre otros.

El sábado prometen ampliar la convocatoria. No faltarán, en la trinchera, las maldiciones sobre Julio César Cobos: se volvió, otra vez, un ejercicio imprescindible para el kirchnerista confeso.

Pero además de declarar su seguidismo al ex presidente, el manifiesto ultra-K de los cabildantes tiene una cláusula gatillo: pretenden que el eje Casa Rosada-Olivos reparta cargos oficiales entre referentes territoriales para darle más «contenido» y «compromiso» al Gobierno.

«Hay que terminar con el funcionariato que estuvo con Menem, De la Rúa, Duhalde y ahora se dice kirchnerista. Son yrigoyenistas: creen que la mitad de las cosas no tiene arreglo y la otra mitad se arregla sola», sacudió Navarro en la precumbre del sábado.

El planteo del Evita, que tiene varios funcionarios -de hecho, Pérsico es uno de los viceministros de Alicia Kirchner en Desarrollo Social, y Navarro ocupa una banca en la Legislatura bonaerense-, excede su propio espacio y pide, en rigor, funcionarios políticos.

El pedido es para que, además de referentes de organizaciones sociales, Cristina de Kirchner incorpore en las segundas y terceras líneas de su Gobierno a dirigentes sindicales, de ONG, de organizaciones comunitarias y grupos políticos de base. Todos, claro, portadores de algún gen K.

Es, de hecho, lo que hace tiempo piden esos espacios paralelos al PJ clásico que renegaron por la vuelta de Kirchner hacia la ortodoxia partidaria.

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