6 de octubre 2017 - 00:19

Trump evalúa romper el pacto nuclear con Irán y forzar la negociación de uno más duro

La decisión obligará al Congreso a estudiar cuáles son los pasos a seguir, entre los que se destaca el regreso de las sanciones. La posición del presidente es resistida por algunos miembros del Gobierno.

Washington - A pesar de su oposición al acuerdo nuclear con Irán, el presidente de EE.UU., Donald Trump, no buscará eliminarlo, sino que le dejará la decisión al Capitolio, reveló al diario The Washington Post.

"Ellos no cumplieron con el espíritu del acuerdo", dijo anoche el presidente, para quien "el régimen iraní apoya el terrorismo y exporta violencia y caos a todo el Medio Oriente". Por ello, "es necesario poner fin a las ambiciones nucleares y las agresiones de Irán. Todos ustedes escucharán sobre Irán en muy breve".

Varios funcionarios cercanos a los debates en el seno de la Casa Blanca afirmaron a los medios bajo condición de anonimato que Trump decidió no certificar el cumplimiento del pacto por parte de esa República Islámica, cuando se cumpla el plazo del 15 de octubre. El acuerdo firmado por durante el gobierno de Barack Obama -así como por Alemania, Francia, Reino Unido, Rusia y China- en 2015 ofrece a Teherán un escape de las duras sanciones económicas a cambio de limitar el enriquecimiento de uranio y permitir inspecciones internacionales.

La ley obliga al presidente estadounidense informar al Congreso, cada 90 días, si Irán respeta el acuerdo y si el levantamiento de las sanciones está en el interés nacional de EE.UU., una obligación que ya lo puso en apuros políticos en dos ocasiones.

Públicamente, la administración de Trump ha acusado a Irán de violar el "espíritu" del entendimiento, conocido como JCPOA, aunque algunos funcionarios admiten en privado que hay una delgada línea entre forzar los límites y una violación del pacto. El general Joseph Dunford, jefe del Estado Mayor Conjunto, dijo al Congreso que los informes que recibió se "indica que Irán se está adhiriendo a las obligaciones del JCPOA".

Trump dijo que el acuerdo es una "vergüenza para Estados Unidos" y urgió a los aliados y cofirmantes a renegociarlo, algo a lo que se muestran reticentes, aunque Francia se mostró dispuesto a añadirle "dos o tres pilares".

Esta opción intermedia permitiría dejar claramente expresada la oposición de Trump sin desechar totalmente los avances y quizás lo eximiría de las revisiones cada 90 días.

De acuerdo con el plan, Trump podría declarar a Irán en violación del tratado o, de manera menos provocadora, negarse a certificar el cumplimiento de Teherán, lo que le daría al Congreso 60 días para decidir si impone sanciones.

El presidente "parece que se está inclinando hacia esa vía", dijo un funcionario bajo anonimato por lo sensible el asunto.

Los halcones en el gobierno buscan una confrontación con Irán, mientras que otros advierten sobre los riesgos de encender más el Medio Oriente y dañar seriamente los lazos con los aliados europeos que consideran que el acuerdo es de vital importancia para sus países.

Algunos asesores del presidente también desaconsejan una escalada en momentos en que las tensiones con Corea del Norte están muy elevada. Las discusiones en la Casa Blanca salieron al terreno público el martes cuando el secretario de Defensa, Jim Mattis, contradijo la afirmación de Trump de que el acuerdo "representa una amenaza directa a la seguridad nacional" de EE.UU. Ante la comisión de las Fuerzas Armadas del Senado, Mattis dijo que el acuerdo "es algo que el presidente debe considerar preservar". Preguntado sobre si creía que el pacto con Irán es de interés nacional, respondió: "Sí, lo creo".

Al pasar la pelota al Congreso, el mandatario podría aun dejar la puerta abierta para acabar con el acuerdo. Los legisladores podrían imponer sanciones, que si son cumplidas, dejarían a EE.UU. en violación de los términos del pacto.

En julio, cuatro influyentes senadores republicanos enviaron una carta al Gobierno denunciando que Irán había roto el acuerdo en cuatro puntos. Pero a puertas cerradas, la propuesta es vista con recelo por muchos republicanos en el Congreso que ya tienen una difícil relación con el presidente, y no es claro si obtendrá suficiente apoyo para pasar. "Absolutamente veo por qué la Casa Blanca quiere pasarlo al Congreso: el presidente saca partido al no certificar el acuerdo, pero el Congreso debe tomar la responsabilidad por lo que eso significa", dijo Kori Schake, una exasesora de seguridad de la Casa Blanca.

Agencias AFP y Reuters

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