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Trump evalúa romper el pacto nuclear con Irán y forzar la negociación de uno más duro
La decisión obligará al Congreso a estudiar cuáles son los pasos a seguir, entre los que se destaca el regreso de las sanciones. La posición del presidente es resistida por algunos miembros del Gobierno.
Esta opción intermedia permitiría dejar claramente expresada la oposición de Trump sin desechar totalmente los avances y quizás lo eximiría de las revisiones cada 90 días.
De acuerdo con el plan, Trump podría declarar a Irán en violación del tratado o, de manera menos provocadora, negarse a certificar el cumplimiento de Teherán, lo que le daría al Congreso 60 días para decidir si impone sanciones.
El presidente "parece que se está inclinando hacia esa vía", dijo un funcionario bajo anonimato por lo sensible el asunto.
Los halcones en el gobierno buscan una confrontación con Irán, mientras que otros advierten sobre los riesgos de encender más el Medio Oriente y dañar seriamente los lazos con los aliados europeos que consideran que el acuerdo es de vital importancia para sus países.
Algunos asesores del presidente también desaconsejan una escalada en momentos en que las tensiones con Corea del Norte están muy elevada. Las discusiones en la Casa Blanca salieron al terreno público el martes cuando el secretario de Defensa, Jim Mattis, contradijo la afirmación de Trump de que el acuerdo "representa una amenaza directa a la seguridad nacional" de EE.UU. Ante la comisión de las Fuerzas Armadas del Senado, Mattis dijo que el acuerdo "es algo que el presidente debe considerar preservar". Preguntado sobre si creía que el pacto con Irán es de interés nacional, respondió: "Sí, lo creo".
Al pasar la pelota al Congreso, el mandatario podría aun dejar la puerta abierta para acabar con el acuerdo. Los legisladores podrían imponer sanciones, que si son cumplidas, dejarían a EE.UU. en violación de los términos del pacto.
En julio, cuatro influyentes senadores republicanos enviaron una carta al Gobierno denunciando que Irán había roto el acuerdo en cuatro puntos. Pero a puertas cerradas, la propuesta es vista con recelo por muchos republicanos en el Congreso que ya tienen una difícil relación con el presidente, y no es claro si obtendrá suficiente apoyo para pasar. "Absolutamente veo por qué la Casa Blanca quiere pasarlo al Congreso: el presidente saca partido al no certificar el acuerdo, pero el Congreso debe tomar la responsabilidad por lo que eso significa", dijo Kori Schake, una exasesora de seguridad de la Casa Blanca.
Agencias AFP y Reuters


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