Washington - El paso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por la cumbre del G-20 y la reunión con su par ruso, Vladímir Putin, sólo sirvieron para avivar las suspicacias por la insistencia de su Administración en normalizar las relaciones bilaterales y alejarse de los aliados tradicionales.
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Trump presumió de la buena recepción que recibió en el G-20 de Hamburgo, Alemania, pero el presidente se paseó por la cumbre con apretones de manos incómodos, sin lograr un consenso en el comunicado final contra Corea del Norte y su aliado, China.
La reunión con Putin, que en principio debía extenderse por treinta minutos pero que sobrepasó las dos horas, fue la noticia más sobresaliente en medio del desaire internacional: Estados Unidos fue el único país que se quedó afuera de las declaraciones a favor de la lucha del cambio climático o libertad comercial, por lo que algunos medios rebautizaron el foro como el "G-19".
Trump recurrió de nuevo a Twitter para dar su versión oficial de los hechos que contradijeron a la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley. La funcionaria dijo que el presidente le había informado que, como apuntan las agencias de inteligencia, Rusia intentó interferir en la campaña electoral del año pasado y que eso debía "acabar".
Pero en opinión de Trump en Twitter, es momento de "avanzar" en una relación "constructiva" con Rusia después de haber "presionado duramente" a Putin sobre si promovió una operación de desinformación y ciberataques para influir en el resultado de las elecciones, algo que el ruso negó "vehementemente". De acuerdo con fuentes consultadas por The New York Times, Trump efectivamente abrió su reunión con Putin con el asunto, pero no lo acusó ni expuso pruebas de ello y se limitó a zanjar: "Voy a poner un punto a esto ¿Lo hiciste vos, o no?". Siempre según esa versión, el secretario de Estado, Rex Tillerson, el único alto funcionario en temas de exteriores permitido en la reunión, se quedó anonadado tras aconsejar a Trump ser duro con Putin en ese asunto en este primer cara a cara.
El presidente descree que Rusia instigara ciberataques para perjudicar a la candidata demócrata, Hillary Clinton, desde antes de ser investido y calificó al caso como una "caza de brujas". El combativo Corey Lewandosky, exdirector de campaña de Trump, aseguró ayer en Fox News que la polémica de la trama rusa está "oficialmente muerta", ya que Putin negó su responsabilidad y "no hay mucho más que hacer".
Pero los republicanos cada vez desentonan más con el presidente y ayer el senador conservador Lindsey Graham aseguró en NBC que su intención es que el Congreso apruebe nuevas sanciones contra Rusia por su interferencia en las elecciones. Y advirtió: "Hay que mandar un claro mensaje a Rusia de que pagarán un precio por coartar la democracia".
También el Times reveló que el hijo mayor de Trump, Donald Jr., acordó reunirse con una abogada vinculada al Kremlin durante la campaña 2016 luego de que se le prometiera información perjudicial sobre Hillary Clinton.
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