24 de octubre 2017 - 00:00

Trump pone en máxima alerta el poder nuclear de Estados Unidos antes de su viaje a Asia

Es la primera vez desde el fin de la Guerra Fría que se activa una medida de semejante impacto.

Nueva York - En una medida sin precedentes desde el fin de la Guerra Fría, el presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó ayer poner en máxima alerta a los bombarderos nucleares en todas las bases estadounidenses, elevando así la tensión con Corea del Norte a pocos días de su viaje a Asia.

Los aviones B52 deberán ser desplegados de tal modo de estar listos si ser necesario entrar en acción en cualquier momento, incluso en el lapso de 24 horas. Todas las tripulaciones deberán permanecer en estado de emergencia hasta nueva orden, indicó.

En ese sentido, se registraron operaciones en curso en la base de la Fuerza Aérea de Barksdale, en Louisiana, sede del Comando de Ataque Global de la Fuerza Aérea, que supervisa el poder nuclear de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Allí se habrían instalado camas para más de 100 hombres dispuestos a formar parte de la tripulación de al menos nueve B52 ya en posición.

En otras bases también se registraron movimientos, como la construcción de un hangar capaz de albergar nuevo modelos de los Cruise.

Por otro lado, el mandatario firmó una orden ejecutiva (decreto) el viernes que autoriza a la Fuerza Aérea a convocar al servicio activo a unos mil aviadores retirados. La orden se da en el contexto de las renovadas tensiones con Corea del Norte y de informes sobre una escasez de pilotos para intensificar las operaciones en Afganistán.

Trump lo repite desde hace semanas: con Pyongyang es necesario estar listos para todo. Una advertencia a la que la Casa Blanca quiere secundar con hechos, como cuando ordenó el sobrevuelo de los B52 a lo largo de la península coreana.

La impactante noticia, dada a conocer por fuentes del Pentágono y de la Fuerza Aérea de modo oficioso, se conoció al mismo tiempo que llegaba a Asia el secretario de Defensa, James Mattis, que en los próximos días viajará a Seúl para preparar la delicada visita de Trump a Corea del Sur.

Tan delicada será, que finalmente la Casa Blanca habría renunciado a la cita más simbólica incluida en la agenda: la visita de Trump a la zona desmilitarizada de la frontera con Corea del Norte, una que desde Ronald Reagan en adelante todos los presidentes estadounidenses -excepto George Bush padre- efectuaron.

"No es una cuestión de seguridad", dijeron en Washington. Pero está clara la intención de evitar un gesto que a los ojos de Pyongyang podría representar una provocación muy grande en el actual contexto, incluso, por el riesgo de irritar también a Pekín en los días en que -al margen del encuentro de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN)- el mandatario estadounidense programó un esperado encuentro con su par chino, Xi Jinping.

En Corea del Sur, Trump visitará a las tropas estadounidenses estacionadas en la base de Camp Humphreys, unos 80 kilómetros al sur de Seúl, y dará un discurso frente a la sesión plenaria del Parlamento.

En tanto, en Tokio se reunirá con el premier japonés, Shinzo Abe, quien se fortaleció con su victoria electoral del domingo.

Mientras tanto le corresponde al secretario de Estado, Rex Tillerson, mantener abierto el canal diplomático con Pyongyang. Una vía muy complicada debido a las continuas demostraciones de fuerza de Estados Unidos y de la dictadura comunista

Agencia ANSA y Ámbito Financiero

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