11 de noviembre 2009 - 00:00

Tucumán: Policía debió liberar los hospitales

Fuerzas de Infantería debieron intervenir ayer en el extendido conflicto que llevan adelante los médicos tucumanos por reclamos salariales.
Fuerzas de Infantería debieron intervenir ayer en el extendido conflicto que llevan adelante los médicos tucumanos por reclamos salariales.
Las provincias se vieron aturdidas durante las últimas horas por un concierto polifónico de nuevos reclamos de trabajadores autoconvocados y de asociaciones gremiales, que ensayaron coercitivas formas de protesta.

Las postales de mayor tensión incluyeron el virtual cierre de hospitales en Tucumán (impulsado por los médicos de la provincia, que sostienen su demanda de un aumento en sus haberes desde hace más de tres meses), y la toma de la Legislatura de Tierra del Fuego por parte del gremio docente, que rechaza el pago escalonado de sus salarios y pide la reanudación de las paritarias.

El conflicto entre los trabajadores de la salud autoconvocados de Tucumán y el Gobierno provincial alcanzó ayer una tensión extrema, cuando la Guardia de Infantería ingresó a los hospitales para intentar -en algunos casos no lo consiguieron- liberar los accesos cerrados por los manifestantes, que solamente mantenían abiertas y en atención permanente las guardias.

La intervención policial fue promovida por una denuncia ante la Justicia penal local de parte de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina, que pidió que se respete la libertad de trabajo de sus asociados. Sucede que ya no todos los médicos tucumanos insisten en prolongar aún más la protesta y ése es un dato que el gabinete del gobernador José Alperovich advirtió con esperanza.

Sin embargo, la porción de profesionales y trabajadores que mantiene vigente la protesta agravó la situación con el bloqueo de los accesos a los centros de salud, que motivó la reacción del gobernador, que pidió «cordura y ayuda» a los médicos y los instó a que «no cierren los hospitales, que son de los dos millones de tucumanos», entre los cuales muchos «no tienen obra social», manifestó. Asimismo, el mandatario apoyó el accionar de los efectivos policiales, ya que considera que «tienen la obligación de mantener abiertos los hospitales».

Con respecto a la demanda de incrementos de haberes, Alperovich volvió a subrayar que «no hay dinero» y dijo que no le alcanza ni «para pagar el aguinaldo». «Me faltan $ 30 millones, no es que estoy encaprichado, todos merecen ganar más», aseveró.

En la otra punta del mapa, los docentes de Tierra del Fuego, que cumplían ayer la segunda jornada de un paro por 48 horas en rechazo del pago escalonado de sus salarios y la reanudación de las paritarias, endurecieron la medida de fuerza al decidir la ocupación pacífica de la Legislatura y la permanencia hasta ser atendidos por el presidente de la Cámara, el oficialista Manuel Raimbault.

Pedido

Agrupados en el gremio Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación Fueguina, los maestros sureños piden que se avance en la discusión de una ley provincial de educación y que se mejore el servicio de la obra social del sector, además de reclamar que se les abonen sus sueldos en un solo pago y la reanudación de las negociaciones salariales.

Con el mismo tono del gobernador tucumano, el ministro de Economía de la Tierra del Fuego, Rubén Bahntje, negó la posibilidad de subir sueldos y dijo que «sería una irresponsabilidad plantear aumentos salariales si no contamos con los recursos». Asimismo, casi como un eco de las palabras de la jefa del Estado fueguino, Fabiana Ríos, indicó que «si alguien cree que con medidas de fuerza fabricamos billetes, está muy equivocado. Lo que tenemos que ver es cómo generamos mayores ingresos para la provincia» y recordó que «el Presupuesto 2010 prevé un déficit de 400 millones de pesos, sin aumentos salariales en el Ejecutivo».

Docentes de otras partes del país sacuden del mismo modo a sus provincias con diversos reclamos. Mientras los maestros bonaerenses paran hoy (ver aparte), los santafesinos cumplen con la segunda jornada de una huelga planificada de 48 horas y los entrerrianos preparan una medida similar para el viernes. Los cordobeses, en tanto, amenazan con terminar nueve días antes el ciclo lectivo.

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