26 de mayo 2009 - 00:00

Un 25 de Mayo proselitista para Cristina ayer en Iguazú

Cristina de Kirchner, veraniega bajo el sol de Iguazú. A su lado, Jorge Capitanich, Daniel Scioli y el gobernador local, Maurice Closs.
Cristina de Kirchner, veraniega bajo el sol de Iguazú. A su lado, Jorge Capitanich, Daniel Scioli y el gobernador local, Maurice Closs.
Como una metáfora del clima político, el termómetro recibió ayer con 42° de sensación térmica a Cristina de Kirchner en Iguazú, destino que seleccionó la Presidente para recordar los 199 años de la Revolución de Mayo con el foco en otra fecha: el 28 de junio.

Más que un veranito, una temporada en el infierno. El domingo una tormenta impidió a la Presidente volar a Misiones donde planeaba una cumbre con gobernadores. No pudo ser. Tampoco la presencia de Néstor Kirchner. Demasiado calor -insufrible amplitud térmica- para un pingüino.

Igual, casi un esposo ejemplar, el patagónico escoltó a su mujer hasta el pie del Tango 01 y se quedó en Olivos a programar la visita que hará hoy a la planta de la papelera Massuh en Quilmes, que desde hace 10 días opera bajo administración estatal.

¿Kirchner se mostrará, en plena campaña, junto a Guillermo Moreno, el CEO informal de la compañía? Nunca se sabe. Sí, en cambio, se anticipa el libreto del candidato: autoelogios a la intervención del Estado para «salvar» empresas y preservar los empleos.

El expediente Massuh es, en la lógica oficial, un emblema de ese intervencionismo «sano».

Esos dos ítems fueron, en sintonía, los ejes del discurso de la Presidente, a un tranco de la Triple Frontera, en los que defendió la presencia estatal en el pulso de la economía y prometió, casi de campaña, bajar al «4 o 5%» el índice de desocupación.

Bajo el sol del mediodía, la Presidente se rodeó de un puñado breve de gobernadores -Daniel Scioli, el formoseño Gildo Insfrán, el chaqueño Jorge Capitanich, el jujeño Walter Barrionuevo y el local Maurice Closs- e hizo desfilar a todo su gabinete.

En el tumulto, el canciller Jorge Taiana y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, fueron los más activos y consultados. Razones diferentes. A Taiana, por la crisis que desató la nacionalización, por parte de Hugo Chávez, de tres empresas de Techint en Venezuela.

Formal y amable, el canciller repitió -ante todo el que lo interrogó- el libreto oficial de que no se sabía nada y que se pulseará para conseguir un precio justo para el holding de los Rocca. En pleno vuelo, otra voz del gabinete, fue menos diplomática:

-No demos más vueltas con el tema Techint -pidió un secretario de Estado para cambiar el eje de la conversación.

-Pero se van a seguir quejando porque es la cuarta empresa que le expropian -terció un invitado.

-¿Expropian? Rocca arregló, con ayuda nuestra, que le paguen 1.970 por Sidor. Ya cobró 400 millones y los depositó en un banco en Inglaterra.

Elecciones

La Presidente escuchó, temprano, el tedeum del obispo de Puerto Iguazú, Marcelo Martorell. Quizás un efecto no deseado de la elección de esa ciudad misionera como escenario para los festejos oficiales por los 199 años de la Revolución de Mayo de 1810.

Martorell, además de su confesa amistad con Alfredo Yabrán, fue durante años mano derecha del cardenal Raúl Primatesta. Desde 2006, Martorell oficia como obispo de Iguazú, rol desde el cual pronunció ayer el tedeum por el 25 de Mayo.

Pero Martorell no es ajeno al planeta K: cuando el obispo Joaquín Piña se convirtió en candidato contra el kirchnerista Carlos Rovira, Martorell denunció que se usaron fondos de la Iglesia en la campaña de Piña, que calificó como «desfalco descomunal».

Pero, por estos días, las elecciones prioritarias para el Gobierno son otras: ayer, por caso, los funcionarios de Cristina acosaron a los gobernadores con percepciones y datos frescos sobre la performance pronosticada en sus provincias para el 28 de junio.

A Randazzo, encargado de colectar cifras para luego exponer ante Kirchner, Capitanich e Insfrán les prometieron victorias holgadas. «A pesar del dengue y de los medios porteños», se permitió una broma áspera el chaqueño que tiene, como opositor, a un ruralista: Ricardo Buryaile.

El de Formosa y Closs repitieron, con destino a Olivos, augurios similares.

Dejá tu comentario