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Un Asad desafiante atiza la revuelta
El dictador sirio, Bashar al Asad, pronunció ayer un esperado discurso en la televisión nacional. Volvió a prometer reformas pero no hizo anuncios concretos, enfureciendo a sus opositores e irritando a la comunidad internacional.
Nuevas protestas estallaron inmediatamente después del discurso en la ciudad de Alepo (norte), en las localidades de Saraqeb y Kafar Nubl (noroeste) y en Homs (centro), indicó el presidente del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abdel Rahman, con sede en Londres.
Otros militantes por los derechos humanos dieron cuenta de manifestaciones en Hama (norte) y Latakia (noroeste).
«Se puede decir que el diálogo nacional es el lema de la próxima etapa», dijo Asad en un esperado discurso en la Universidad de Damasco, transmitido por la televisión estatal, tras tres meses de disturbios.
El presidente admitió incluso que ese «diálogo» podría conducir a la supresión del artículo 8 de la Constitución que asegura la supremacía política del partido Baaz, al frente del país desde hace cuatro décadas.
«El diálogo nacional podría desembocar en enmiendas de la Constitución o en una nueva Constitución», destacó.
Con todo, los grupos opositores instaron a la población a sumarse a la «rebelión».
Asad dijo que ninguna reforma podrá emprenderse en un contexto de «sabotaje y caos» y volvió a denunciar una «conspiración», advirtiendo que la economía está al borde del colapso.
«Hay que actuar para devolver confianza a la economía siria porque existe un riesgo de derrumbe», declaró.
Se dijo, sin embargo, convencido de que esa «conspiración» hará más «resistente» al país y presentó sus condolencias a las familias de los «mártires» de los disturbios y las manifestaciones.
«Hacemos una distinción entre aquellos que tienen reivindicaciones legítimas» y los saboteadores que tratan de explotar la buena voluntad de lo sirios para sus propios fines», proclamó.
En reacción a su discurso, Estados Unidos le reclamó ayer «hechos y no palabras» a Asad.
«Lo que es importante ahora son los hechos, no las palabras», dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland. «Un discurso es sólo palabras».
El jefe de la diplomacia francesa, Alain Juppé, juzgó que no había «razón alguna para tomar en serio actualmente» a Bashar al Asad.
«No es su declaración de hoy lo que cambia el contexto», añadió Juppé, y dijo estar convencido de que el presidente sirio no está con capacidad de enmendarse «después de la represión de una violencia inaudita» impuesta a su pueblo.
Su homólogo alemán, Guido Westerwelle, se refirió por su parte «al discurso de un incorregible, que aparentemente no ha comprendido las señales de los tiempos».
Agencias AFP, EFE, Reuters, y Ámbito Financiero


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