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Un duelo que despeja los interrogantes de octubre
• Luego de Catamarca, el kirchnerismo desafió al chubutense.
• Daño colateral.
• Fisuras y urgencia opositora
Cristina de Kirchner
• La continuidad de la grilla de votaciones no haría más que confirmar esa tendencia: en Salta, el peronista Juan Manuel Urtubey sólo parece preocupado por obtener más del 50%, mientras que otra versión K, encabezada por Walter Wayar, podría elevar la cosecha de votos «cristinistas» a más del 60%. El panorama asoma similar en La Rioja, que vota el 29 de mayo. La otra escala, más difícil, es Tierra del Fuego: el kirchnerismo, montado en una ola triunfalista, fantasea con que Roxana Bertone derrote a Fabiana Ríos. Con ese colchón, enfrentará los tres territorios de más incidencia e incertidumbre: Santa Fe, Córdoba y Capital.
• En Chubut, de la mano de Das Neves, puso a prueba su atractivo el peronismo anti-K. El gobernador invitó expresamente a Felipe Solá y a Francisco de Narváez. Excluyó a Eduardo Duhalde y a Alberto Rodríguez Saá, sus dos competidores en la interna del Peronismo Federal que comenzará, según lo pautado, el 3 de abril. Se tejían, anoche, lecturas disímiles sobre el impacto de la elección: para el Gobierno, al no obtener una victoria rotunda, Das Neves quedó tocado en su pretensión presidencial. Había otras miradas más amables: desafiar el arrastre nacional, con todo el despliegue de tentaciones que hizo la Casa Rosada, no era una parada fácil. Así y todo, Felipe Solá admitió que la ola nacional, a favor de Cristina, es un dato de la realidad que resulta inevitable «tener en cuenta».
• Si la derrota en Catamarca sumió a Julio Cobos en la duda sobre mantener vigente su postulación presidencial, el resultado de Chubut podría hacer lo mismo con Das Neves. Su eventual deserción sembraba otras hipótesis: por caso, la urgencia de un acercamiento entre el PF y Mauricio Macri que la semana pasada terminó de confirmar que su destino es nacional y con las elecciones desdobladas, posiblemente en agosto.
• Al convertir en votos el favoritismo que, vía encuestas, instaló el Gobierno luego de la muerte de Néstor Kirchner, la secuencia electoral parece despejar la grilla de candidatos. Esos daños colaterales reducen, a la vez, la oferta y pueden terminar de concentrar al universo anti-K detrás de un solo candidato. Un dirigente opositor, deseoso de encontrar argumentos para seguir confiando, se abrazaba anoche al dato de que el 60% de los votantes lo hizo contra el candidato de Cristina. Por el contrario, un dirigente K decía que el peronismo había concentrado, por dos vías, cerca del 80% de los votos.

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