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Un escenario más desafiante pone a prueba al sistema financiero
La presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, ordenó realizar y difundir un informe que resalta «el balance consolidado que mantiene acotados niveles de descalce de moneda» en el sector financiero nacional.
La expansión crediticia es sólo uno de los elementos que se destacan en relación al funcionamiento de la banca. Además, los niveles de morosidad de la cartera se mantienen en mínimos históricos (apenas el 2%) y la rentabilidad del sistema en conjunto continúa en niveles elevados. Aparece, sin embargo, un dato que llama la atención en medio de este cúmulo de noticias positivas: las acciones bancarias llevan este año una caída del 50%. Es cierto que el año pasado habían sido las más favorecidas por el repunte del mercado local (algunas entidades llegaron a subir el 190%), pero ahora la caída en promedio supera ampliamente la del resto del mercado.
Sucede que la cotización de las acciones bancarias terminó contagiándose del mal momento que viven los bancos a nivel global, en particular los europeos, fuertemente jaqueados por su exposición al sector público. La situación local, sin embargo, es diferente: luego de la debacle de 2001, la participación de títulos públicos dentro de los activos bancarios se redujo sustancialmente y hoy representa mucho menos del 30% que se fijó como límite luego del estallido de la convertibilidad.
¿Es justificado, por lo tanto, el desplome de las acciones bancarias? Como suele suceder en los mercados, el movimiento puede resultar exagerado, pero al mismo tiempo refleja la inquietud de los inversores por un cambio en el contexto financiero y económico que tendrá impacto en el sistema financiero. El aumento de las tasas de interés, el menor ritmo de incremento de los depósitos en pesos, la caída de las colocaciones en dólares, la fuga de capitales y las nuevas restricciones definidas por la AFIP para la compra de dólares cambiaron drásticamente el escenario, que luce cuanto menos desafiante de cara a 2012.
Pero los números agregados de 2011 no mostrarán ninguna de estas inquietudes. En realidad, no sólo el sistema se encamina a lograr el séptimo año de ganancias en forma consecutiva, sino que además la rentabilidad de este año apunta a ser récord. En los primeros nueve meses del año, las ganancias de la banca, de acuerdo con la información divulgada por el BCRA, ascendieron a $ 9.500 millones. Y todo indica que podrían superar los $ 11.000 millones de utilidades obtenidas en 2010.
Este año pesaron las ganancias por intereses, ante un interesante margen financiero por diferencia entre la tasa activa y pasiva. Pero sobre todo se registró un significativo aumento en los ingresos por comisiones, que pasaron en términos agregados de $ 20.000 a $ 26.000 millones en los primeros tres trimestres del año.
En el tercer trimestre, las financiaciones al sector privado registraron un incremento del 62% en relación con el mismo período del año anterior, «superando el dinamismo evidenciado en el mismo período de 2010», indicó el Informe sobre Bancos a septiembre realizado por el BCRA.
Pero el dato más destacado es que las líneas más activas fueron las relacionadas con el sector comercial. El financiamiento a las empresas acumuló un incremento del 53% en los primeros nueve meses del año, superando el ritmo de crecimiento de los préstamos a los hogares, e incluso el de los créditos destinados específicamente a financiar consumo.
Claro que la suba de las tasas de interés cambió esta ecuación sobre el cierre del año. Con niveles que superaron el 30%, las líneas de corto plazo destinadas a empresas se ralentizaron significativamente entre octubre y noviembre. El aumento en el costo del fondeo (por la suba de rendimientos de los depósitos) provocó que las entidades encarecieran aquellas en primer lugar y particularmente a las dirigidas a pymes.
Algunas entidades decidieron incluso suspender el descuento de cheques y bajaron drásticamente los giros en descubierto autorizados para el sector corporativo. Pero la expectativa es que se trate de una reacción de corto plazo ante las turbulencias de los mercados y el temor a un movimiento más brusco del tipo de cambio en el mercado local. Sin embargo, la presidenta Cristina de Kirchner se ocupó durante su presentación en la Conferencia Industrial a fines de noviembre de desestimar cualquier movimiento brusco en la cotización del dólar. Y lo justificó además por el riesgo de que esa variación se refleje en los precios.
Crecimiento
Las financiaciones a las empresas explicaron más del 61% de la expansión del saldo total de financiamiento al sector privado a lo largo de 2011. La industria se destacó como la actividad con mayor participación en ese crecimiento, seguida por los servicios y por la producción primaria.
En el marco del Programa de Financiamiento Productivo del Bicentenario, el BCRA informó que desde el inicio del mismo adjudicó créditos por un total de $ 3.415 millones, distribuido entre 13 entidades financieras. La tasa del programa llega al 9,9% anual fija en pesos para las empresas, a un plazo de cinco años. A fines de octubre los bancos habían asistido a 108 empresas, habiéndoles acreditado efectivamente casi $ 1.550. Poco más de las tres cuartas partes del monto acreditado por los bancos en el marco de este programa fueron canalizados al sector industrial.
El ratio de irregularidad indudablemente es una de las variables más notorias que puede mostrar el sector bancario. Continúa bajando mes a mes y cayó hasta el 1,4%. La reducción se explica sobre todo por los préstamos otorgados por la banca pública. A lo largo de 2011 este indicador disminuyó 0,7 puntos porcentuales. Según información oficial, 42 bancos verificaron un ratio de morosidad inferior al 1,5% de la cartera, mientras que al cierre de 2010 sólo 26 entidades registraban niveles menores a ese valor.
Un dato alentador, y que permite inferir que la capacidad de pago seguirá siendo alta, es que los niveles de endeudamiento del sector privado resultan moderados. Actualmente, la deuda de los hogares en la Argentina se ubica en torno del 7,6% del PBI, un valor muy reducido en comparación con lo que sucede en otros países. La mayor parte de ese endeudamiento para los hogares es explicado por los préstamos al consumo, siendo mínima la participación de créditos con garantías reales, como prendarios e hipotecarios.
Uno de los puntos más sensibles que en las últimas semanas afectó al sistema financiero local fue el relacionado con el grado de dolarización del mismo. La decisión de la AFIP de restringir las compras de dólares a aquellos que mostraran una situación tributaria acorde, desató la desconfianza de muchos ahorristas que decidieron retirar sus depósitos en moneda extranjera. Como resultado, en noviembre la caída llegó a cerca de u$s 2.500 millones. Sin embargo, el ratio de liquidez de esos depósitos es superior al 58%, con lo cual el sistema pudo hacer frente a esta situación sin mayores inconvenientes.
El BCRA destacó que el crédito en moneda extranjera se mantiene en niveles muy reducidos, representando sólo el 15% del total (45 puntos porcentuales, 52 menos que en 1995 y 2001 respectivamente), estando reservado a empresas que posean ingresos en la misma moneda. «El sistema financiero -observó la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont- presenta un balance consolidado que mantiene acotados niveles de descalce de moneda. Esta característica constituye un factor de significativa fortaleza al minimizar los eventuales impactos de la volatilidad del tipo de cambio».
A diez años del «corralito» y de la debacle del sistema financiero no deja de ser una buena noticia que el uso de la red bancaria vaya en aumento constante. El Central adoptó distintas medidas que apuntaron a mejorar los niveles de bancarización, por ejemplo a través de la Cuenta Gratuita Universal, las transferencias gratuitas (que además desde abril se hacen en forma inmediata hasta un determinado monto) y la reintroducción del cheque cancelatorio, en especial para operaciones en dólares.
Desde el lanzamiento de este último instrumento se acumularon operaciones en pesos por $ 148 millones (un total de 1.123 cheques) y denominados en moneda extranjera por u$s 232 millones (4.000 cheques). Esto permitió reducir el traslado de grandes sumas de dinero, especialmente en operaciones inmobiliarias, lo que bajó notablemente la cantidad de delitos a través de «salideras».
En cuanto a las cuentas gratuitas, la cantidad de titulares ya asciende a unos 85.800. De este total de cuentas, el 55% se abrió en bancos públicos, el 27% en bancos privados nacionales y el 18% en entidades extranjeras.
Otro dato destacado que demuestra el interés de las entidades por cubrir más zonas del país está vinculado con la apertura de sucursales en zonas con menor nivel relativo de bancarización. En lo que va de 2012 ya se abrieron 53, más del doble de lo que se había inaugurado en el mismo período de 2011. n


