18 de mayo 2011 - 00:00

¡Un éxito!

Acá hay que pensar en lo que significó, significa y significará este Pampas XV en nuestro rugby, en estos 89 días que un grupo grande de rugbiers argentinos pasó por Potchefstroom. Un periplo que tuvo como premio final una Copa de vidrio.

Contará la leyenda que en el medio del festejo de un equipo desaforado en el Olen Park se acercó alguien de la South African Rugby Union a pedir que les devolvieran el trofeo para guardarlo hasta el año próximo.

Allí Chacha de Achával lideró a su grupo en la salida hacia familiares, novias, amigos, periodistas y unos pocos hinchas, con el trofeo bajo el brazo. ¡Otro triunfo Pampa!

De ninguna manera este gesto marca ninguna mala onda de ninguna de las partes. De hecho, la amistad con los sudafricanos se acrecentó enormemente gracias al comportamiento ejemplar de un grupo sano de jugadores. Hay muchas intenciones de seguir trabajando junto al rugby argentino para apoyar su crecimiento y asegurarle competencia regular.

Lo de los sudafricanos no es menor. Han puesto en acción las palabras muchas veces huecas de otras uniones.

Y que Los Pampas XV hayan ganado el torneo ratifica que su apuesta ha sido buena. Quedaron en carpeta algunos jugadores para volver a aquel país para jugar en la Currie Cup y es real la intención de buscar un hueco para uno o dos equipos argentinos en ese, el torneo provincial más anti-guo del mundo.

Potchefstroom quedará para siempre grabado en la historia argentina.

El Olen Park casi no sufrió modificaciones edilicias de cuando Los Pumas ganaron allí por primera vez en la iniciática gira de 1965. Las tribunas de madera que aquella vez estaban llenas de Boers esta vez estuvieron vacías hasta en la final.

No hay que preocuparse por los estadios vacíos; este torneo llena los equipos con jugadores que gracias a este nivel mejoran día a día, explicaba el columnista sudafricano Gavin Rich.

Tiene razón. Para la Unión Argentina de Rugby, Los Pampas XV son una inversión al futuro. Es la fábrica de jugadores que podrán nutrir a Los Pumas. Dentro del plan estratégico hacia el Cuatro Naciones está recuperar para el Hemisferio Sur a los jugadores argentinos. No es posible repatriar a los que ya están en Europa. Si se puede conseguir que cada vez menos jugadores se vayan, mejor será para todo el rugby.

Claro que aquí entra la necesidad de que estos Pampas, o aquellos que integran los planes de Alto Rendimiento, puedan jugar aquí, en su país, al regresar de sus compromisos profesionales.

A quedarse tranquilos que si no todos, la enorme mayoría de estos Pampas XV pasaron por sus clubes anoche en la primera práctica semanal. No por otra razón que allí están los afectos, los amigos y quienes, casi desesperados, querrán aprender de todo lo bueno que trajeron de su experiencia sudafricana.

Marca a este equipo Pampa una Unión Argentina de Rugby que supo aprender de los errores del 2010; esos que se dieron por la inexperiencia y que no permitieron un lugar entre los ocho finalistas de un campeoanto que, sin ser de altísimo nivel, cuaja perfectamente con las necesidades de nuestro rugby.

Una Unión que alentó un grupo de entrenadores a trabajar con miras a lo que terminó siendo este viaje: un éxito.

Quedará ahora a uniones como la de Buenos Aires a apoyar el desarrollo de estos jugadores. No verlos en nuestros campos sería un despropósito. Hay que aplaudirlos y celebrarlos. No hay que vetarlos...

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