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Un fenómeno real
Jornada inolvidable para Messi, que festeja su hat-tick, mientras lo sufre Cristiano. El rosarino sigue batiendo récords y se convirtió, en el triunfo del Barcelona sobre el Real, en el goleador histórico de los clásicos.
El Barcelona ganó 4-3 al Real Madrid, en el Santiago Bernabéu, en un encuentro vibrante en el que Messi acaparó todos los focos: estuvo en todos los goles de su equipo. Martino llegó al encuentro más exigido que nunca, después de semanas de críticas y rumores sobre su futuro, casi todos ligados a un destino muy lejos de Barcelona.
Sin embargo, el apoyo de Messi resultó imperial. Primero asistió a Iniesta para que el volante marcara el primero con un extraordinario zurdazo (después Benzemá empató). Más importante sería sobre el final del primer tiempo. Su equipo perdía 2-1 (otro tanto de Benzemá para los locales) y tenía la liga prácticamente perdida. Pero Messi irrumpió en el área y marcó un tanto que ofreció un enorme respiro al Barça y a Martino. Después marcó dos goles de penal y dio vuelta la ventaja que había sacado el Real con otro penal anotado por Cristiano Ronaldo.
Messi continúa encadenando récords y ayer se convirtió, con 21 tantos, en el máximo anotador de la historia de los clásicos, superando a Alfredo Di Stéfano (18). Además, se afirmó como el segundo máximo goleador de la historia de la liga española con 235 goles. Superó por un gol al mexicano Hugo Sánchez y ahora quedó apenas a 16 tantos del exdelantero del Bilbao Telmo Zarra.


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