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Un hombre de rugby
En ese sentido, el crecimiento que ha tenido el rugby en los últimos años no ha sido casualidad sino el resultado del trabajo de miles de fanáticos exjugadores que en ese esfuerzo por devolver se han abocado a seguir transmitiendo los valores y enseñanzas del rugby.
Los roles y funciones en el rugby son muchos. El mejor es, obviamente, el de jugador. Nada equipara el placer de compartir esos entrenamientos, partidos, viajes, terceros tiempos. Momentos pasajeros que perduran en el tiempo. Pero cuando el cuerpo es el que marca el cierre de la fase deportiva, aparecen otros roles para ocupar.
Se puede entrenar equipos y son muchos los clubes que alientan a los jugadores en actividad para hacer esto ya que aseguran que la transmisión técnica es mejor y se permite mantener una línea y estilo de juego común a lo que hace el plantel superior cuando se es jugador. La visión del exjugador a veces permite esa distancia que hace ver todo de otra manera mas global. En definitiva, es una forma de seguir en contacto con el pasto.
El rugby evoluciona de una manera tan veloz que el tiempo del entrenador suele pasar también y es cuando empieza el momento de pasar a la dirigencia. Los clubes son unidades en las que todos tienen que empujar en conjunto y para quien quiere colaborar, siempre hay un lugar y un espacio.
Los mismos clubes, en busca de tener representatividad en un nivel superior, suelen enviar a sus mejores representantes a las uniones, tanto provincial como nacional. Lo importante es que se podrá sacar a un dirigente del club, pero nunca se sacará al club del dirigente. A veces, como en el caso del nuevo presidente de la Unión Argentina de Rugby, Carlos Araujo, la multiplicidad de roles es parte de vida de club.
Si algo tienen en común los últimos presidentes de la UAR es que todos han sido personas muy ligadas a sus clubes. Todos siguen siendo figuras representativas. Así como el recientemente fallecido Carlos Tozzi estaba siempre en San Martín, cada uno de los otros presidentes que lo siguieron se los veía o ve en sus clubes de origen (Lino Pérez en Banco Nación, Felipe Ferrari en Los Matreros, Lucho Gradín en Belgrano, Miguel Servera en Olivos, el Gringo Perasso en el SIC, Alejandro Risler en Atlético del Rosario, Porfirio Carreras en Alumni y Cacho Castillo en Los Tarcos).
El "Negro" Araujo asumió como nuevo presidente de la UAR. Es uno de esos personajes que han hecho y siguen haciendo de todo en su club, Duendes, en Rosario: jugador durante 24 años, entrenador otros 17, dirigente entre 1972 y 2000 y desde 2006 a la fecha. Vicepresidente de la UAR en dos gestiones, ahora le llega la oportunidad de liderar el rugby nacional. Sus cuatro varones en el rugby y su única hija como capitana de hockey, son jugadores del club. El "Negro" Araujo vive y siente este deporte. Es, como sus antecesores, un tipo de rugby.


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