28 de mayo 2014 - 00:00

Un jalón en la obra de Libertella

Un jalón en la obra de Libertella
Héctor Libertella "¡Cavernícolas!" (Bs.As., Fondo de Cultura Económica, 2014, 125 págs.)

Hace unos días, en la Feria arteBA, una experta conducía a un veintena de mujeres en una visita guiada por las obras expuestas. Frente a la sorpresa generalizada de una especie de escultura que transmigraba miembros de un maniquí, una pierna, un brazo, injertándolos en un trozo de madera envuelto por una especie de foulard, la especialista explicó que el artista trata de provocar emociones, imponer oscuridades, hacer pensar. Una señora dejó escapar entonces un "pero eso no es lindo". No, no es lindo, es arte, lo lindo los artistas se lo dejan para la publicidad, para la televisión, replicó la experta.

En la literatura argentina, la Generación del 70 se enfrentó al listón de "¿Cómo escribir después de Borges?", considerando al autor de "El Aleph" el non plus ultra en un modo de plantearse la literatura. Por otra parte, escribir al estilo de Borges ya lo hacía el periodismo, que se dedicaba a copiar los epítetos del gran escritor. Y muchos de los miembros de la Generación del 70 habían comenzado a profesar de periodistas, y buscaban difundir su devoción borgiana. El estilo canónico de Borges era, a la vez, instrumentado por la publicidad (donde militaba otro sector de aquella generación, entre otros Héctor Libertella) para dar un toque de elegancia a textos para productos sofisticados. Esa Generación se enfrentaba a un segundo listón: "¿Cómo escribir después de García Márquez, Vargas Llosa, Cabrera Infante, Cortázar, es decir después del 'Boom'?" Había que volver a reencontrar la poética de la literatura y la literatura como arte.

En 1977, Libertella en su ensayo "Nueva escritura en Latinoamérica" se refiere, según recuerda Ricardo Piglia, a los cavernícolas como "aquellos escritores que custodian, en la cuevas y tolderías literarias del presente, la remota tradición de lo nuevo". El escritor "cavernícola" es desde su perspectiva el que lee los textos de la tradición, los devora, los procesa, los lleva al fondo de la cueva y allí, en la oscuridad, forja un nuevo texto que se diferencia. En ese sentido, Libertella observa la labor diferenciadora realizada por Manuel Puig, Osvaldo Lamborghini, Severo Sarduy, Reynaldo Arenas. El "proyecto libertelliano" es utilizar estructuras múltiples, hacer juegos de lenguaje, producir textos que se arman y se desarman, hacer confluir citas, datos eruditos y sentidos abiertos en múltiples registros.

Esos elementos se encuentran en las tres nouvelles que reúne este libro a partir de las biografías del explorador Antonio Pigafetta, que estuvo en la carabela que cumplió la vuelta al mundo en la expedición de Magallanes, el actor argentino Jorge Bonino que con un lenguaje inventado fue estrella en el mítico Instituto Di Tella, y la de Hormuzd Rassam el explorador asirio que en 1877 descubrió Ninive y las tablillas de la "Epopeya de Giglemesh". Piglia considera a "¡Cavernícolas!" "quizá la mejor obra de Libertella". Sin duda es un jalón en la narrativa conceptual que hace cuatro décadas buscaba lo nuevo más allá de la tradición literaria, jugando creativamente con ella, imponiendo oscuridades para hacer pensar, para hacer volver al arte a través del puro lenguaje.

M.S.

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