9 de septiembre 2014 - 00:05

Un menú presidencial con quejas K y un karma radical

Horacio Rodríguez Larreta y Julio Cobos
Horacio Rodríguez Larreta y Julio Cobos
Mauricio Macri tiene unfetiche político: opinar de economía. Escucha al triunviro de asesores que forman los economistas Rogelio Frigerio, Carlos Melconian y Federico Sturzenegger, pero, a diferencia de su actitud ante los asuntos políticos o de marketing electoral, en los temas económicos el candidato del PRO se mueve según sus impulsos, sin la hoja de ruta -a veces rigurosa- que suele seguir en otros rubros.

El concepto, tan transitado por el imaginario macrista, de ser un gestor privado de la cosa pública tiene a Macri como el principal apóstol. Se entrega a los designios de Jaime Durán Barba y Marcos Peña en materia de diseño de campaña y se deja guiar por Horacio Rodríguez Larreta y Emilio Monzó en el desierto de la política, pero Macri se considera a sí mismo un conocedor de la cuestión económica y fue desde ese lugar enfervorizado por el triunfo en un municipio cordobés aliado a la UCR, que se aventuró a una serie de definiciones que aparecen como el primer manojo de promesa de la campaña 2015.

El menú presidencial de Macri, que serpentea entre bajar la inflación al 9% anual y eliminar de un plumazo las retenciones y Ganancias, remixa las demandas que las encuestas reflejan como preocupaciones presentes y futuras, incluso en el segmento de los simpatizantes K. Fue, sí, más osado que su principal rival en el océano opositor, Sergio Massa, que espadea con un tridente discursivo en torno a inflación, Ganancias e inseguridad, pero que no llegó todavía a promesas desembozadas como las que hizo ayer, en un raid radial, el jefe de Gobierno porteño.

Ayer, en Bolívar 1 hablaban de un Macri eufórico por el triunfo en Marcos Juárez, una ciudad cordobesa en la que se ensayó el formato del acuerdo con la UCR que el macrismo ansía como una bocanada de aire en el maratón de 2015. Hay, detrás de las palabras de Macri, varios pliegues por explorar. Veamos:

El jefe de Gobierno tuvo un repunte en los últimos meses que lo volvieron -más allá del sondeo de Durán Barba que "pronostica" triple empate con Massa y Daniel Scioli- competitivo. "Llegamos hasta acá sin el radicalismo, así que podemos seguir sin el radicalismo", dicen en el PRO. La remontada de 2014 le permitió, todavía germinal, expandir su presencia territorial aunque es, todavía, escasa para la cruzada presidencial.

•Como jugadores de póker, la UCR y el macrismo orejean para ver el movimiento más conveniente. Julio Cobos, por caso, sostiene -y se respalda en la sumatoria lineal de intención de votos a él, Hermes Binner, Elisa Carrió y Ernesto Sanz- que UNEN no necesita, por ahora, de Macri para pelear un lugar en el prebalotaje que serán las generales de octubre. Sanz, el atajo más accesible para el macrismo, se complica porque todavía se asume a sí mismo posible presidente. Es, en rigor, el postulante de UNEN con más despliegue campañista.

En Bolívar 1 interpretan que, en el spring final de 2015, el radicalismo territorial presionará -en tanto Macri se mantenga competitivo- para propiciar un acuerdo, sino general, al menos segmentado con el PRO por una cuestión simple: Macri disputa votos, sobre todo, en el universo opositor del que se nutren los candidatos de UNEN. Al margen del mejor rival de Cristina, entrevero donde tensionan Macri, Massa y el malón de UNEN, en los espacios provinciales o locales, el PRO puede diezmar de votos a la UCR. Ese componente vuelve, además de atractivo, necesario para los radicales con base territorial un entendimiento pre o post PASO con el macrismo.

•El manojo de promesas electorales que ayer lanzó Macri parece una pieza de un engranaje más grande: la remontada en las encuestas, el show de la victoria en Marcos Juárez y luego, para consolidar la idea de ser "el" candidato, una ristra de promesas campañistas que van a aspectos sensibles del modelo K. Ayer, desde el oficialismo, hubo reacciones. En Casa Rosada dijeron que se trató de planteos sin sustento, lo mismo que sonó en La Plata, cerca de Scioli, donde cuestionaron que "Macri no explica cómo va a sacar los impuestos" cuando la Ciudad es el distrito con mayor presión fiscal del país. Roberto Feletti, en el mismo tono, calificó los comentarios de Macri como "mentiras demagógicas".

Dejá tu comentario