27 de junio 2016 - 00:00

Un momento “Bear Stearns”

La decisión del "brexit" es una realidad. Después del referendo, los 43 años de pertenencia de Gran Bretaña a la Unión Europea parecen el sueño de una noche de verano. Aunque el trámite del divorcio llevará dos años más, como mínimo, hasta lograr el objetivo del 52% de los británicos de dormir en camas separadas. Si el "brexit" es delicado, qué decir de la brexitis, la inflamación que lo rodea y promete un aluvión de conatos de deserción. Francia, Holanda, Italia, Austria, Hungría y Finlandia son focos infecciosos de una "primavera de los patriotas" que se propone enterrar -por la vía más rápida posible- el proyecto de un destino común, laboriosamente forjado por más de medio siglo. ¿Cuáles serán los límites de la Unión Europea cuando se asiente la polvareda? ¿Quién puede saberlo? Si la propia columna fundacional -el eje franco alemán- está en jaque por el avance del descontento y los populismos. Una Europa estable en sus instituciones, previsible, pero estancada, ya no es del agrado del electorado. Debe reaccionar, sí, pero no cualquier atajo sirve. El camino de disolver la unión garantiza inestabilidad, e impone costos económicos ciertos, a cambio de una falsa sensación de protección. Los nacionalismos propugnan como respuesta a la frustración cerrarse sobre sí y recuperar la autonomía, pero el mundo no deja de existir porque uno se mire el ombligo. Y como se sabe desde los tiempos de la Muralla China, de todas las recetas económicas, el aislamiento es la peor en el largo plazo. ¿Son Merkel y Hollande los líderes que podrán frenar el extravío y apaciguar la marea de la insatisfacción? Haberlos visto en aprietos con Grecia alimenta la preocupación. Quien no puede lo menos, no debería poder lo más. Aunque ahora les va la vida.

Europa en crisis, tras el "brexit", ya no discute el destino de la periferia sino la suerte de su propio corazón. No es el mejor momento, desde ya. El problema es de una complejidad enorme, su pericia es limitada y no goza de un buen estado de salud. En medio del proceso, jubilar a la política tradicional -la "casta", como dice Podemos- para darle paso a una legión de improvisados -munidos del rencor y los prejuicios que fracasaron 70 años atrás- es la recomendación de un enemigo. Vladimir Putin festeja. "El 'brexit' es algo fantástico", se suma al coro Donald Trump y nos recuerda que también EE.UU. puede morder la banquina.

¿Es el fin de una era? El "brexit" es una bisagra, sin dudas. ¿Nos espera otro momento Lehman? Los mercados anticipan, aunque no son infalibles. El jueves apostaron por la permanencia de Gran Bretaña con gusto, y determinación, para desayunarse después con la noticia de su error rotundo. Quienes temieron un diluvio universal habrán respirado el viernes con alivio, pero no está dicha, ni mucho menos, la última palabra. Recién esta semana sabremos, con algún grado de confianza, cúal es el efecto impacto de la ruptura. Pero después nos espera la convivencia -de continuo- con esa nueva realidad. La decisión del "brexit" se resolvió en un día de votación, el proceso de separación demandará dos años, o más.

Esto es un momento "Bear Stearns", es el primer shock, sorpresivo pero que nos encuentra con capacidad de amortiguación. Si media alguna ventaja con respecto a 2008 es que toda la infraestructura de asistencia está montada. Y el paciente está entubado. Los bancos españoles, por ejemplo, tomaron 65 mil millones de euros de liquidez el viernes, pero no por una iniciativa expresa ad hoc, sino por la entrada en vigencia de un régimen de pases del BCE anunciado meses atrás. Se afirma, con razón, que la liquidez a destajo no ha sido un buen combustible para la recuperación de la economía. Pero, como lubricante, es excepcional. Y si los mercados no se destruyen es porque comparten esa convicción. No obstante, aún si el "brexit" fuera un episodio subsanable a la "Bear Stearns", la "brexitis", la sucesión de "exits" potenciales, sí o sí, tendrá que ser controlada. Caso contrario, la cita con otro Lehman nos aguarda en no mucho tiempo más.

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