4 de julio 2012 - 00:00

Un negocio de billones

París - La Euribor y la Libor, en el epicentro del escándalo financiero que afecta al banco británico Barclays, son tasas a las que una entidad presta o toma prestado de otra y que repercuten en los créditos a particulares y a empresas o en las tarjetas de crédito.

Barclays anunció hace una semana que iba a pagar 290 millones de libras (360 millones de euros, 450 millones de dólares) de multa a cambio de poner fin a las investigaciones de los reguladores británico y estadounidense por manipulación de las tasas interbancarias.

El «mercado interbancario» permite a las entidades prestarse dinero entre sí o pedirlo prestado cuando los montos de sus depósitos son superiores o inferiores a la demanda de créditos de sus clientes. Es un mercado sin reglamentación, que opera sobre la base de la confianza, al que los bancos recurren diariamente para equilibrar sus cuentas. La circulación de liquidez en este mercado es esencial para el buen funcionamiento del sistema bancario y financiero.

Las tasas interbancarias más conocidas y utilizadas son la Libor (London interbank offered rate) y la Euribor (Euro interbank offered rate).

El vencimiento de estos préstamos oscila entre unos días hasta los 12 meses y las tasas son fijadas una vez por día.

La Euribor es la referencia de los intercambios de los bancos de la zona euro y cubre un conjunto de 43 entidades.

La Libor es privilegiada por los bancos anglosajones, pese a que existe una tasa para varias grandes divisas, como el dólar, el euro o la libra esterlina.

Sobre todo, estas tasas interbancarias tienen repercusiones en el conjunto de la esfera financiera, en particular los productos financieros derivados que mueven sumas gigantescas. También sirven de referencia indirecta para los créditos al consumo de particulares y empresas. De hecho, Barclays ha sido sancionada por los reguladores por utilizar esta tasa para servir sus propios intereses en los mercados de derivados.

Agencia AFP

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