Un pago retroactivo

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Si bien en el exterior se vivió una rueda menos nociva en sus porcentuales de baja, el reingreso de los índices locales al circuito habitual implicaba la necesidad de pagar facturas pendientes de los muy malos resultados internacionales en lunes y martes. Solamente podía haber eludido el compromiso si ayer se hubiera producido una milagrosa rueda: fuertemente de repunte mundial.

Y así, mientras el Dow Jones desconocía el rebote de última hora del martes para decaer nuevamente en un 0,7%, el Bovespa rescataba un modesto recorte de pérdidas anteriores y lograba sumar el 0,76%. Con tales saldos, a Buenos Aires no le quedaba otro camino que adecuar su presente, sin ignorar la baja de escalones de los demás en las fechas donde se ausentó.

Trámite que se cumplió casi como una obligación que estaba anticipada, sabiendo los operadores locales que sería en vano ponerle el pecho a la tónica anunciada. Como para que el Merval debiera culminar con negativo, en torno de un 3% en sus especies mayores. Perforando el piso que había quedado el viernes, el mínimo recién halló terreno firme en los 2.060 puntos, con máximo muy arriba y en 2.128, pero terminando en el menor nivel y con 2.061 puntos.

Sólo 21 alzas, por 52 bajas, destacando el epicentro de la caída del índice en el sector de los bancos, el peor nivel en Francés -con un 9,6%-, un 7,6% decayó el Macro, 5% para Hipotecario, cerca del 4% acusó Galicia. El total efectivo no demostró dimensión de franca huida de posiciones, con sobrios $ 44 millones y que forjó una rueda nítidamente bajista en precios, a manera de adecuación por lo anterior.

Lo de hoy ya será de tiempo presente. Y la Bolsa, lógica.

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