Un personaje anclado en lo peor del pasado

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Johannesburgo - Eugene Terreblanche, el controvertido líder de 69 años del partido nacionalista de extrema derecha Afrikáner Weerstands Beweging (Movimiento de Resistencia Afrikáner, AWB) que amenazó con ir a la guerra para impedir la caída de la minoría blanca en los años 90, fue asesinado en su granja en el interior de Sudáfrica.

Su asesinato, ocurrido una década después de que fuera a prisión por intentar matar a un trabajador agrícola negro, se cree que no tuvo un trasfondo racial sino que habría estado vinculado a una disputa salarial con empleados de su granja.

Después de las primeras elecciones interraciales de 1994 que pusieron fin al apartheid, el derechista se retiró a la tranquilidad de su granja en Ventersdorp, al sur de Johannesburgo.

Muchos sudafricanos simplemente lo recuerdan como un vestigio del pasado, un instigador racista que entorpeció la transformación, así como un ignorante y un bufón egoísta que literalmente se cayó de su pedestal en 1992.

Para sus seguidores era un profeta carismático en un tiempo de incertidumbre.

De todas formas, su muerte generó cierta preocupación en todos los rincones de la nueva Sudáfrica, en la que incluso los políticos negros que él quiso impedir que llegaran al poder a principios de los 90 llamaron a la calma.

Terreblanche había nacido en Ventersdorp el 31 de enero de 1941 en una familia de «patriotas afrikáner». Se capacitó como oficial de policía y trabajó brevemente como guardaespaldas de políticos antes de entrar a la política.

El y varios de sus «patriotas afrikáner», descontentos con la posición «liberal» de los nacionalistas en el poder, formaron el Afrikáner Weerstands Beweging (Movimiento de Resistencia Afrikáner, AWB) durante la época de apogeo del apartheid a fines de los 70.

El AWB nunca tuvo gran cantidad de seguidores, pero su llamativa cúpula le garantizó protagonismo. Los afrikáner y otros sudafricanos blancos, que se beneficiaron con el apartheid, prácticamente no se conmovieron por lo que tenía que decir; los negros se indignaron.

Terreblanche cumplió una reducida pena de prisión por posesión de armas en 1983 después de que las autoridades descubrieran un arsenal en la granja de su hermano. Regresó a la actividad política en plena resistencia negra al apartheid. Los miembros de su partido tuvieron varios enfrentamientos con la policía en los años siguientes después de intentar rebelarse contra las funciones oficiales.

Al líder del AWB le gustaba lo teatral. Daba discursos largos y grandilocuentes en los que destacaba una y otra vez -en un fluido afrikaans- la difícil situación de «mi pueblo» al convocar a la segregación entre blancos y negros, y que muchas veces parecían un encendido sermón.

También es recordado por los desfiles públicos en los que marchaba acompañado por sus generales de la AWB vestidos de color caqui y la Guardia de Hierro, la mayoría de ellos a caballo y con su bandera roja y negra en la que se mostraba una insignia similar a una esvástica.

En una de estas ocasiones, Terreblanche se cayó cuando su caballo se encabritó inesperadamente. Los informes que decían que estaba románticamente vinculado a una columnista de un periódico dominical liberal también representaron un golpe a su reputación.

El AWB fue señalado por una serie de ataques con bombas en los tensos meses previos a las elecciones de abril de 1994 mientras el presidente de entonces, F.W. de Klerk, y el ícono antiapartheid Nelson Mandela negociaban el reparto del poder.

Muchos dudan aún si Terreblanche y sus generales alguna vez representaron una amenaza real al proceso de transformación que estaba en curso.

Para fines de 1994 el AWB cayó en la oscuridad cuando Mandela asumió el poder, convocó a la reconciliación racial y se reunió con gente como Betsie Verwoerd, la viuda de uno de los creadores del apartheid.

Dos años después, Terreblanche volvió a la exposición pública al ser juzgado por el intento de asesinato de un empleado de la granja. Paul Motshabi había recibido varios golpes en la cabeza con un objeto contundente.

«Fue un ataque despiadado contra una persona indefensa», dijo el juez que presidía el caso al dictaminar la culpabilidad de Terreblanche y sentenciarlo a seis años de prisión. El líder del AWB fue hasta la cárcel a caballo.

Hace algunos años, Terreblanche dijo aparentemente a la prensa: «Siempre fui considerado un racista, alguien que odia a los negros. No los odio. Crecí con ellos. Sé simplemente que hay muchas diferencias entre blancos y negros y siempre lo creeré».

En marzo de 2008, Terreblanche volvió y anunció que no había otra alternativa que «reactivar» el AWB. Pocos se dieron por enterados.

Agencia DPA

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