27 de junio 2011 - 00:46

Un postulante para el Ministerio (si gana Gobierno elecciones)

Juan Carlos Fábrega
Juan Carlos Fábrega
Comenzaron a circular el mismo sábado por la noche diferentes candidatos para ocupar, si Cristina de Kirchner gana las elecciones de octubre, el Ministerio de Economía. En realidad, la Presidente tiene una excelente relación y consulta periódicamente a quien tiene una alta probabilidad de reemplazar a Amado Boudou en una eventual nueva gestión kirchnerista: Juan Carlos Fábrega, actual presidente del Banco Nación. Resta una eternidad en la particular medición de los tiempos políticos en la Argentina para las elecciones y más para definir potenciales nuevos ministros. Pero por indicios que dio Cristina de Kirchner en los últimos meses, pueden anticiparse posibles decisiones, siempre, claro, que salga victoriosa de los comicios.

Fábrega ingresó al Banco Nación como auxiliar en la sucursal de Río Gallegos en 1969, cuando conoció a Néstor Kirchner. Llegó a la presidencia de la entidad en febrero de 2010 con 41 años de empleado. Medidas sobre la política monetaria, créditos, tasas de interés siempre pasan por el visto bueno del hoy titular del Banco Nación.

Mercedes Marcó del Pont, pese a versiones que circulan, no tiene pasaje con destino al Palacio de Hacienda. Ya está claro que la intención oficial es que continúe en el Banco Central junto a Miguel Pesce. El Gobierno tiene los 37 votos necesarios para lograr aprobación de los pliegos en el Senado y lo más reciente fue el pacto sellado en la Comisión de Acuerdos de la Cámara alta para dar luz verde no sólo a los pliego de Marcó del Pont y Pesce, sino también al de Waldo Farías.

El anuncio con la designación de Amado Boudou como candidato a vicepresidente casi no tendrá efecto en los mercados. En realidad, hubiera sido negativo a los ojos de los inversores que a esa preciada postulación hubiera llegado algún funcionario de posición virulenta con el mercado. Por ello es que muy en el margen puede ser vista como algo positivo al evento.

Pero lo más relevante es lo que deberá enfrentar quien ocupe desde el 10 de diciembre el Ministerio de Economía, sea de la oposición o del actual Gobierno. Funcionarios admitieron a Ámbito Financiero que «el déficit comercial que generan importaciones de energía es de 6.000 millones de dólares. Algo habrá que hacer con las tarifas», confiesan. Atrás quedó la superabundancia de dólares en la plaza local. Hasta ya se baraja que el posible incremento de tarifas -siempre con la condicionalidad de un triunfo kirchnerista en octubre- sería del 15%. Es poco para corregir ese déficit que generan en el saldo comercial las importaciones energéticas. Analistas de bancos extranjeros estiman en u$s 15.000 millones como mínimo la fuga de divisas este año. Por este motivo es que prevén que tarde o temprano habrá medidas correctivas en la forma a la que hasta ahora el kirchnerismo condujo la economía. El dato de crecimiento del 9,9% del PBI en el primer trimestre fue bienvenido en los mercados, pero más que nada por su impacto en el cupón del crecimiento. Es exactamente lo inverso de lo que sucede con la medición de la inflación. Acerca de esto existen dudas sobre cómo computa el organismo de estadísticas el consumo público y privado.

Como varias veces ya hubo promesas de medidas acerca del INDEC, FMI y Club de París, no hay expectativas alentadoras en los mercados. Todo lo contrario: el avance que pueda mostrar el Gobierno en estas áreas será casi como un «cisne negro», un suceso para nada previsto.

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