Pretendieron morder en grande los mercados, pero cuando llegó el momento de asimilar lo ingerido aparecieron malestares -desde la periferia de las economías- como para quedarse solamente con: las ganas. Entre los extremos hubo mucha luz de diferencia y lo que diagramó uno de los desarrollos más desagradables para los operadores. Como es la rueda que tiene el perfil de ser un avance interesante y sólido y, de pronto, la trepada se convierte en pendiente, dejando a muchos contusos en el ida y vuelta. Explicación a la mano: que se le redujo nuevamente la calificación a los títulos de Grecia (lo que no debería sorprender demasiado, pero apareció la «causa» para el violento cambio de ánimo). De tal forma, el Dow Jones finalizó abajo con el 0,2%, el Bovespa casi con cierre en blanco, mientras que el Merval superior pudo retener un leve 0,05% arriba (aunque en la lista de las locales, fue baja de 0,25%).
Una buena actuación de Tenaris, reteniendo un 1,77% de aumento, posibilitó que el índice principal pudiera lucir un saldo en positivo. También con buena producción en órdenes para la acción clave del ponderado, 217.000 papeles que nutrieron en buena forma a un total de buena contextura: casi $ 48 millones efectivos en acciones. Las diferencias vieron predominar a los descensos -»39" papeles- por sólo «27» que sostuvieron el aumento. Y las puntas del Merval dan cuenta acabada del cambio sufrido, por cuanto llegó a un máximo en «2.322» unidades -pasando velozmente por el techo y la centena- volviendo atrás, hasta hacer aterrizaje en la misma base de donde había partido. Los que intuyeron el giro y tomaron utilidad oportuna, fueron los únicos ganadores del día. Y la Bolsa, sorprendida.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario