13 de agosto 2015 - 00:00

Un regreso lleno de gloria

Los jugadores de River matan el tiempo en el aeropuerto de Fráncfort, donde esperan el avión que los traerá de vuelta a la Argentina. Llegan hoy a las 7 de la mañana a Ezeiza.
Los jugadores de River matan el tiempo en el aeropuerto de Fráncfort, donde esperan el avión que los traerá de vuelta a la Argentina. Llegan hoy a las 7 de la mañana a Ezeiza.
 River ya emprendió el camino de regreso que lo tendrá hoy a las 7 de la mañana en Ezeiza, después de una escala en Fráncfort, Alemania de cinco horas. El avión salió el martes por la noche con algo de atraso de Osaka, pero eso atenuó la espera en el aeropuerto alemán.

Los jugadores tendrán sólo el día de hoy de descanso, ya que mañana empezarán a entrenarse, pensando en el partido del lunes a las 18 ante San Martín de San Juan y Marcelo Gallardo deberá elegir los que note más "descansados" para jugar ese partido, que se adelanta será con mayoría de titulares, porque no quieren darle ventaja a Boca en el campeonato. River debe un partido con Defensa y Justicia y de ganarlo alcanzaría en la punta a su clásico rival y a San Lorenzo.

Rodolfo D'Onofrio espera el regreso de Gallardo para terminar de acordar la extensión de contrato hasta el final de su mandato, por lo que "afilarán el lápiz".

Por otro lado, la dirigencia de River está preocupada con el calendario de la Copa Sudamericana, que para el club empieza en setiembre, porque de llegar a la final, sólo tendría una semana de diferencia con el comienzo del Mundial de Clubes que se disputa en Japón y se reiteraría lo que le sucedió en la Copa Suruga Bank, donde tuvo que viajar tres días y no tuvo tiempo para aclimatarse al horario japonés.

La final de la Copa Sudamericana está programada para el 9 de diciembre y las semifinales del Mundial de Clubes (donde empieza a intervenir el equipo argentino, ya que primero se eliminan entre sí los campeones de Asia, de África, de Oceanía, de América del Norte y el ganador de la liga de Japón) se juega el 16 de diciembre. Ya este viaje, un día después de ganar la Copa Libertadores y sin casi poder festejarla les pareció una locura.

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