23 de marzo 2016 - 00:00

Un santuario de dimensiones insospechadas

Bruselas - Considerada por muchos como un santuario para los islamistas radicales en Europa, Bruselas se convirtió ayer, a su vez, en el objetivo de un ataque yihadista, el peor de la historia en la ciudad y en el país.

Los atentados en el aeropuerto internacional y en el subterráneo de la capital europea llegaron cuatro días después de la captura del principal sospechoso de los atentados de París, Salah Abdeslam. El francés de 26 años, que llevaba cuatro meses fugado, fue capturado el viernes en Molenbeek, la comuna de Bruselas donde creció, a pocos metros de su casa familiar.

"Es muy probable que el atentado haya sido planificado y preparado mucho antes del arresto de Salah Abdeslam, una de las figuras centrales" de los ataques del 13 de noviembre en parís, explicó Shiraz Maher, del Centro Internacional de Estudios de la Radicalización (ICSR) en el King's College de Londres. "Esto demuestra la existencia de una red terrorista amplia y sofisticada en Bélgica, que va más allá de la que atacó Francia el año pasado", aseguró.

En un comunicado publicado en internet en árabe y en francés, el grupo Estado Islámico (EI) reivindicó los atentados contra la "Bélgica cruzada", acusando al país de luchar "contra el islam y contra los musulmanes" (ver pág. 14).

Bélgica, un pequeño país de 11 millones de habitantes, tiene proporcionalmente el mayor número de yihadistas que decidieron irse a luchar a Siria o Irak. En total se han detectado 494 "yihadistas belgas": 272 están en Siria o en Irak, 75 murieron, 134 volvieron y 13 están en camino, según los servicios de seguridad e inteligencia del país.

Con relación a la población total, se trata de una proporción "dos veces mayor que en Francia y cuatro veces mayor que en Gran Bretaña", indicó el experto británico.

Bélgica parece haberse convertido así en un refugio para los yihadistas, a pesar del refuerzo de su legislación antiterrorista y del desmantelamiento de redes y células yihadistas desde los años 1990.

Uno de los epicentros parece ser Molenbeek, donde hay una importante comunidad musulmana, en su mayoría de origen marroquí. La comuna tiene un alto nivel de desempleo y de delincuencia. Por ahí pasaron Salah Abdeslam y su hermano, que hizo estallar su cinturón explosivo en París el 13 de noviembre.

También pasaron por allí en 2001 los asesinos del comandante Masud en Afganistán, Hasan El Haski, condenado como uno de los cerebros de los atentados de 2004 en Madrid (191 muertos) y Mehdi Nemmouche, el principal sospechoso del atentado del museo judío de Bruselas en mayo de 2014.

Ayoub El Khazzani, quien fracasó en su plan de atentar contra el tren bala Thalys Ámsterdam-París, estuvo en Molenbeek, en casa de su hermana, y una célula yihadista desmantelada en enero en Verviers (este) también tenía conexiones en el barrio.

Uno de los presuntos organizadores de los atentados de París, Abdelhamid Abaaoud, abatido por las fuerzas de seguridad francesas, también provenía de esa comuna.

Las investigaciones en curso desde los atentados de París revelaron la existencia de una nebulosa yihadista más importante de lo que se pensaba inicialmente.

Salah Abdeslam parece haber tenido varios apoyos durante los cuatro meses en los que se le había perdido la pista. "Estaba dispuesto a volver a hacer algo en Bruselas", afirmó el domingo el canciller belga, Didier Reynders.

Agencia AFP

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