Al Qaeda y sus aliados talibanes resisten con preocupante éxito la ofensiva de EE.UU.
El agravamiento de la situación desestabiliza al Gobierno pakistaní, aliado clave de la Casa Blanca.
Elementos ultraislamistas mantienen influencia en fuerzas armadas y servicios de Inteligencia, y amplias zonas del país se encuentran fuera de la órbita de Islamabad.
El tembladeral en Pakistán, que vive bajo explosiones casi cotidianas, se suma al avance de los talibanes en el vecino Afganistán.
El descontrol en la región podría aumentar los costos para Barack Obama dentro de EE.UU.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario