28 de marzo 2011 - 00:00

Una copia sin definición

Lionel Messi jugó un gran partido, pero le faltó el gol. En cambio, Esteban Cambiasso marcó un tanto, pero fue el único reemplazado.
Lionel Messi jugó un gran partido, pero le faltó el gol. En cambio, Esteban Cambiasso marcó un tanto, pero fue el único reemplazado.
El empate de Estados Unidos y la falta de contundencia terminaron desluciendo la presentación de la Selección argentina, que en el primer tiempo se pareció mucho al Barcelona, equipo al que Sergio Batista le copió el esquema y el sistema de juego.

Si Ezequiel Lavezzi y Ángel Di María tuvieran la contundencia de David Villa y Pedro, la Selección se hubiera retirado al vestuario con no menos de cuatro goles de diferencia. Pero, aunque Messi es el mismo Messi del Barcelona y gambetea con la misma convicción (sintiéndose cómodo en el esquema), y Javier Mascherano cumple la función de Busquets mejor que Busquets, la Selección argentina no es el Barcelona. No tiene la calidad de jugadores que posee el equipo catalán, que es el mejor del mundo, y aunque copie el sistema, Javier Zanetti no está para subir y definir como lo hace Dani Alves y Banega y Cambiasso están muy lejos de ser Xavi e Iniesta.

Por eso, se puede copiar el manejo pulido de la pelota, pero no es posible copiarse la imaginación, y cuando Lionel Messi no puede resolver las cosas por sí solo, el equipo se complica.

El sábado el «Checho» Batista se enamoró del funcionamiento de su equipo y le faltó reacción para cambiar cuando Estados Unidos modificó su esquema medroso y salió a buscar el partido más arriba. No tuvo plan B y eso conspiró porque cuando el mediocampo argentino no tuvo los espacios para manejar la pelota, empezaron a notarse errores defensivos y hasta de funcionamiento, por lo que la terminó pasando mal.

Es cierto que la propuesta futbolística es buena, siempre conviene copiar a los mejores que a los peores, pero Batista también tiene que hacer volar su imaginación y crear sobre este esquema el que convenga a los jugadores que tiene, porque en el fútbol los jugadores siempre son más importantes que el esquema.

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